Es el pecado mortal de la injusticia, con el cual ofendéis a Dios y a vuestros prójimos

 

🕯️ La víbora infernal


📍 Lugar: Toledo, Reino de España

📅 Año: 1687

🏠 Lugar de la escena: Casa de don Rodrigo de Villaseca


Era una noche de otoño de 1687 cuando el padre Fray Alonso de la Cruz, conocido por su vida de oración y por los prodigios que se contaban de él, fue invitado a cenar en la casa de don Rodrigo de Villaseca, un hombre rico y respetado en la ciudad.

La cena transcurría entre conversaciones y abundantes manjares. Alrededor de la mesa se encontraban varios invitados, entre ellos doña Beatriz, esposa de don Rodrigo, y algunos amigos de la familia.

Sin embargo, aquella noche habría de quedar grabada para siempre en la memoria de todos.

😈 De pronto, una presencia terrible se manifestó en la habitación. El demonio habló con Fray Alonso:

—Norabuena. Ya que tienes orden de Dios para no partirte de aquí sin hacer daño a los que están cerca, tan cerca está aquella pared como nosotros. ¿Cómo no desfogas tu rabia contra ella?

Acto seguido, aquella fuerza golpeó la pared con violencia y abrió en ella una gran brecha.

💥 Después de aquello, desapareció.

Todos los presentes quedaron aterrorizados.

Fray Alonso, sin perder la serenidad, miró a don Rodrigo.

—Hermano y señor, ya habéis visto la víbora infernal. Pero hay otro demonio peor que ese que tenéis en el alma.

Don Rodrigo lo miró desconcertado.

—¿Peor que el que acabamos de ver?

El religioso respondió:

—Sí. Es el pecado mortal de la injusticia, con el cual ofendéis a Dios y a vuestros prójimos.

😨 Nadie se atrevió a hablar.

Fray Alonso continuó:

—Yo os lo mostraré aquí mismo, sin necesidad de levantarme de esta mesa.

Entonces tomó la servilleta que tenía delante.


La apretó fuertemente entre sus dos manos.


🩸 Para asombro de todos, comenzó a salir sangre de la servilleta. Al principio fueron unas gotas; después, un torrente que cayó hasta el suelo.


Doña Beatriz llevó las manos a la boca.


—¡Dios mío!


Los demás invitados permanecieron inmóviles, contemplando aquel prodigio.


Fray Alonso levantó la servilleta y miró fijamente a don Rodrigo.


—¿No veis cómo todas estas alhajas vuestras se han hecho con la sangre de los pobres?


Don Rodrigo bajó la cabeza.


Por primera vez comprendió que aquellas riquezas que había acumulado mediante abusos e injusticias no eran simplemente bienes materiales. Detrás de ellas había sufrimiento humano.


🙏 Fray Alonso no pronunció un largo sermón.


No necesitó hacerlo.


Sin decir más palabras y sin probar bocado, aquel santo varón había conseguido en aquella mesa más fruto que si hubiese predicado durante horas desde el púlpito.


👼 Una enseñanza para todos


Aquella noche dejó también otra enseñanza.


Después de rechazar al demonio, que busca nuestra perdición incluso cuando parece ofrecernos algún beneficio temporal, debemos agradecer a Dios los cuidados que recibimos continuamente por medio de nuestro Ángel Custodio.


Porque mientras el enemigo procura apartarnos de Dios, nuestro Ángel Custodio nos acompaña y procura conducirnos hacia el bien. 🕊️


Y aquella noche, en la casa de don Rodrigo de Villaseca, todos comprendieron una verdad que jamás olvidarían:


💰 Una riqueza obtenida mediante la injusticia puede parecer abundante ante los hombres, pero ante Dios puede estar manchada por el sufrimiento de aquellos a quienes se ha perjudicado.Si quieres, también puedo hacerla **mucho más dramática y detallada, como un relato histórico antiguo**, con la llegada del fraile a la casa, la descripción de la cena, la aparición, las reacciones de cada personaje y el arrepentimiento final de don Rodrigo.

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