El padre san Ambrosio, santo Tomás, san Buenaventura, san Antonino de Florencia y muchos otros Santos y Doctores dicen que la serenísima Virgen Nuestra Señora tuvo una gracia singular, la cual a ningún Santo o Santa fue concedida.
✨ Y es que, siendo bellísima, como la llama el Espíritu Santo: Tota pulchra es, amica mea, et macula non est in te —«Toda hermosa eres, amada mía, y no hay mancha en ti»—, jamás fue deseada con pensamientos deshonestos por quien la mirase.
Antes bien, quien la contemplaba quedaba lleno de nuevos y castísimos pensamientos.
🕊️ Con la presencia y vista de esta Señora se desterraban del corazón de aquellos que la miraban cualesquiera pensamientos deshonestos, y se engendraban en ellos pensamientos castos y limpios.
Y, según dice el divino san Bernardo, por esto la llama el Esposo lilium inter spinas, «lirio entre espinas», porque así como el lirio se eleva entre las espinas con su pureza, así la Virgen Santísima aparta los pensamientos torpes de los corazones.
🌿 En confirmación de esto, diré lo que gravísimos autores cuentan de esta Santísima Señora y de la huida a Egipto con el Niño Jesús.
Dionisio Cartujano, en La vida de Cristo; san Anselmo y el padre Juan Torres, en la Filosofía de Príncipes, dicen así:
«De la suerte que las tinieblas y oscuridades se deshacen con esta lumbrera del sol, así, en la presencia de la Virgen, desvanecen todas las tinieblas y sugestiones contrarias a la castidad.»
🕊️ En esto tiene fundamento aquel maravilloso caso que escribe el Cartujano acerca del buen ladrón, trayendo en confirmación de ello al glorioso san Anselmo.
Cuenta que, yendo la Santísima Virgen a Egipto con el Niño Jesús, les salió al camino una cuadrilla de salteadores, los cuales, como gente sin piedad, quisieron agraviar a los Santos pasajeros.
Pero hallándose allí el que llamamos buen ladrón, que, aunque mozo, era respetado por los demás por ser hijo de su capitán, puso los ojos en la Virgen Gloriosísima y en el Niño Jesús, que llevaba en sus brazos.
✨ Quedó tan admirado que toda su fiereza se convirtió en humildad.
Se puso delante de aquellos lobos carniceros que querían maltratar a los Santos pasajeros, les quitó la presa y estorbó su mala intención.
Más aún: acariciando y sirviendo de guía a los medrosos y Santos caminantes, los puso a salvo.
🌹 De suerte que la vista de la Virgen Santísima animaba los corazones y trocaba los pensamientos.
Por esto, el padre san Fulgencio la llama «ventana del cielo», por la cual Dios alumbra a los pecadores:
Facta est Maria fenestra caeli, quia per ipsam Deus verum fudit saeculis lumen.
«María fue hecha ventana del cielo, porque por ella Dios derramó sobre los siglos la verdadera luz.»
✨ Esta amable presencia de la Virgen Santísima convirtió del todo al buen ladrón Dimas.

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