Una noche, san Anastasio tuvo una visión extraordinaria. Desde lo alto de la gran roca que se encontraba junto al monasterio, vio aparecer una luz celestial y escuchó una voz que lo llamaba:
📣 «¡Anastasio, ven!»
San Anastasio comprendió que había llegado la hora de presentarse ante Dios.
🕊️ Poco después, murió santamente. Y entonces ocurrió algo que llenó de asombro a los dos hermanos que permanecían en el monasterio.
👀 Ellos pudieron contemplar cómo el alma de Anastasio, ya recibida en el cielo, regresaba para buscar al siguiente hermano que había sido llamado.
✨ El alma de Anastasio vino por él y se lo llevó consigo.
Después murió aquel segundo hermano.
🕊️ Y nuevamente, los dos monjes pudieron contemplar cómo su alma, después de ser recibida en el cielo, regresaba para buscar al siguiente.
Así ocurrió una y otra vez.
🙏 Uno tras otro, los hermanos llamados por aquella voz fueron muriendo y, después de entrar en la gloria celestial, volvían para acompañar al siguiente de sus compañeros.
⏳ Durante aproximadamente un mes, los dos monjes fueron testigos de aquel misterio.
Cada vez que moría uno de los hermanos, podían ver cómo el anterior venía a buscarlo.
✨ Comprendieron entonces que aquellas llamadas no eran una simple advertencia de muerte: Dios estaba mostrando que aquellos hermanos habían sido llamados a la vida eterna y que sus almas eran recibidas en el cielo.
Pero finalmente llegó el turno del último.
🌙 El último hermano murió.
Los dos monjes esperaron.
👀 Miraron hacia el lugar por donde habían visto regresar a las almas de los demás.
Esperaron que apareciera el alma del hermano anterior para llevarse consigo al último.
Pero nadie descendió a buscarlo.
😨 Los dos quedaron profundamente impresionados.
Comprendieron entonces que algo diferente había sucedido con aquella alma.
🔥 El último hermano no había sido condenado, pero todavía no podía entrar en el cielo: había quedado en el purgatorio, necesitado de purificación.
🙏 Fue entonces cuando los dos monjes comprendieron la gran enseñanza que Dios les había permitido contemplar.
Por las almas que habían entrado en el cielo, habían visto cómo sus propios compañeros venían a buscarlas.
Pero por aquella última alma nadie había venido, porque todavía necesitaba las oraciones de los que permanecían en este mundo.
🕯️ Desde aquel momento comenzaron a ofrecer por ella sus oraciones, sacrificios y sufragios, comprendiendo que las almas del purgatorio necesitan nuestra caridad.
❤️ La muerte no rompe la unión entre los hijos de Dios.
Los que ya están con Dios pueden interceder por nosotros, y nosotros, mientras vivimos, podemos ayudar con nuestras oraciones a quienes todavía esperan entrar en la gloria eterna.
🙏 Por eso nunca debemos olvidar a nuestros difuntos. Oremos por ellos, ofrezcamos la Santa Misa por sus almas y pidamos a Dios que las purifique y las lleve cuanto antes a la felicidad eterna.

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