Cierto hermano, noble por nacimiento, pero mucho más noble por sus costumbres y digno de crédito, contó al maestro Humberto un hecho que le había sucedido.
Cuando era novicio en la Orden, fue gravemente tentado por el demonio y decidió abandonarla.
Cuando ya se encontraba de camino, aunque todavía dentro de la casa, recordó que no había pedido permiso a Nuestra Señora, hacia quien tenía una devoción especial. ❤️
Entró inmediatamente en la iglesia, se acercó ante su imagen y dijo:
—Oh, Nuestra Señora, ya no puedo soportar la austeridad de esta Orden. Por eso he venido a pedirte permiso y me encomiendo a ti.
En ese mismo instante, una fiebre tan intensa se apoderó de él que no pudo mantenerse de pie.
Cayó inmediatamente delante del altar de la Virgen. 😢
Los hermanos que pasaban por allí, al verlo padecer de aquella manera, lo llevaron a la enfermería.
Después de muchos días, quedó sano. 🙏🌹

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