La tribulación como ocasión de virtud


Hay una noble enseñanza de Séneca que debería resonar en los oídos de todos los que buscan la vida espiritual:

«Nolite, obsecro vos, expavescere ista, quæ dii immortales velut stimulos admovent animis: calamitas enim virtutis occasio est».

En otras palabras: no os aterroricéis ante estas cosas que parecen espantosas, pues pueden ser como espuelas que impulsan el ánimo hacia la virtud. La calamidad puede convertirse en ocasión para practicar y adquirir virtud.

No debemos pensar que toda desgracia sea buena en sí misma. Pero Dios puede servirse incluso de las adversidades para despertar un corazón dormido, corregir una vida desordenada y conducir al hombre hacia un bien mayor.

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