la casa donde habita el Rey ha de estar más frecuentada por familiares

 

Dios ha dispuesto que el Ángel encargado de un hombre, una vez terminada su misión con la muerte de éste, no pase a guardar a otros. Así se le da un nuevo estímulo para desempeñar bien su oficio, sabiendo que, si faltase en él, no podría después enmendarlo ni repararlo cuidando de otros.

⚔️ Es aquel principio militar del que habla Vegecio:

«En la guerra se yerra una sola vez, sin que pueda corregirse el error.»

Del mismo modo, es de gran importancia para el hombre considerar que sólo ha de morir una vez:

«Semel mori» — una muerte, una sola alma.

👑 De esta verdad se valió el Papa Pío II para excusarse ante el Emperador de realizar algo que no podía hacer con buena conciencia.

Dijo:

«Si yo tuviera dos almas, pensaría si podría perder una por tan gran amigo; pero teniendo una sola, no puedo creer que la voluntad del Emperador sea que yo la pierda.»

🌟 Ahora bien, si tan gran cosa es tener un Ángel entero para uno solo, ¿qué será tener tantos bajo diversos títulos?

No hablo únicamente de aquellos que, según algunos autores, poseen más de un Ángel, como los príncipes eclesiásticos y seculares, de quienes muchos opinan que tienen al menos dos: uno para sí mismos y otro para el gobierno de quienes les están encomendados.

📖 Esta multiplicidad es bastante común. Pero aún más común, y fundada en las Escrituras, es la doctrina que señala Ángeles particulares para cada elemento, cada provincia, cada ejército, cada ciudad y cada familia.

⛪ Mucho más aún para los templos y lugares sagrados. Dice Aymón que concurren allí tantos Ángeles, que sería tan difícil contarlos como contar los átomos iluminados por los rayos del sol.

👑 Está claro que la casa donde habita el Rey ha de estar más frecuentada por familiares, nobles, servidores y guardias.

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