Se cuenta tambi茅n el ejemplo de un barbero muy h谩bil que, despu茅s de apartar lo necesario para vivir, guardaba en su bolsa cien monedas.
Por cada persona a la que afeitaba recib铆a una moneda. Un d铆a escuch贸 que en una ciudad lejana pagaban mucho m谩s por cada afeitado.
Entonces tom贸 sus instrumentos, se puso en camino y comenz贸 a trabajar all铆. El primer d铆a gan贸 una cantidad considerable de dinero.
Pero aquella misma tarde fue al mercado para comprar comida y descubri贸 que los alimentos eran extraordinariamente caros. Pr谩cticamente tuvo que gastar todo lo que hab铆a ganado. 馃崬
Entonces volvi贸 en s铆 y dijo:
«Mucho mejor era mi ganancia cuando recib铆a monedas m谩s peque帽as».
Antes llenaba su bolsa y viv铆a con abundancia; ahora, con mayor ganancia, ten铆a que vivir con mucha m谩s austeridad.
Por eso regres贸 a su antigua ciudad.
馃拵 Las dos ciudades
Este barbero representa al hombre que debe pasar del estado de pecado al estado de penitencia.
En la penitencia, aunque tenga que esforzarse y renunciar a muchas cosas, gana lo necesario para esta vida y, sobre todo, obtiene premios eternos para la vida futura. 馃檹
En cambio, en el estado de pecado puede parecer que gana mucho: riquezas, placeres, honores, alegr铆as y comodidades.
Pero al final todo se consume y nada de eso puede enriquecer verdaderamente el alma.
Si el pecador considerara cu谩nto sufrimiento tendr谩 que soportar para obtener aquello que ahora persigue, comprender铆a que ser铆a mucho mejor abandonar la ciudad del pecado y regresar al camino de la penitencia. ✝️

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