Cambiar el nombre de la brujería por "sanación energética",

Hoy es muy común encontrar personas que se presentan como sanadores espirituales. Dicen que ya no practican brujería, que todo lo que hacen es para ayudar, que limpian influencias espirituales o que tienen un don especial para sanar.

Los exorcistas católicos explican que el problema no está en las palabras que se utilicen para describir la práctica, sino en el origen de ese supuesto poder. Cambiar el nombre de la brujería por "sanación energética", "limpieza espiritual" o cualquier otro término no cambia la naturaleza de aquello que se está haciendo.

También aclaran que existen auténticos dones concedidos por Dios. La Iglesia reconoce que el Espíritu Santo puede conceder el don de sanación a algunas personas. Sin embargo, ese don siempre está al servicio de Dios y de la Iglesia, nunca se presenta como un poder propio ni se ejerce mediante prácticas esotéricas, rituales ocultistas o técnicas de la Nueva Era.

Aun así, los exorcistas insisten en que un católico no debe buscar sanaciones espirituales ni permitir que cualquier persona le imponga las manos . La imposición de manos forma parte del ministerio de la Iglesia en contextos determinados y no debe convertirse en una práctica privada de supuestos sanadores.

La realidad es que un cristiano debe acudir a los medios que Cristo dejó a su Iglesia: la oración, los sacramentos, la confesión, la Eucaristía y, cuando sea necesario, pedir ayuda a un sacerdote.

Muchos exorcistas afirman que recurrir a curanderos, brujos, médiums o supuestos sanadores espirituales, aunque aseguren hacer el bien o aunque parezcan obtener resultados, puede abrir la puerta a graves consecuencias espirituales. Según su experiencia pastoral, estas prácticas pueden dar lugar a ataduras espirituales, influencias demoníacas y numerosos sufrimientos en la vida de quienes recurren a ellas. Por eso exhortan a los fieles a apartarse completamente de estas prácticas y a confiar únicamente en Dios y en los medios de gracia que Él ha dado a su Iglesia.

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