En la Biblia hay rebeldías que son pecaminosas porque se oponen a Dios, y otras que son justas porque consisten en desobedecer órdenes humanas para obedecer a Dios.
Rebeldías buenas (aprobadas por Dios)
Las parteras hebreas desobedecieron la orden del faraón de matar a los niños israelitas. Dios las bendijo por ello. (Éxodo 1:15-21).
Moisés desafió al faraón cuando este se negaba a dejar salir al pueblo de Israel. (Éxodo 5–14).
Daniel siguió orando a Dios aunque el rey lo había prohibido. (Daniel 6:10-23).
Sadrac, Mesac y Abednego se negaron a adorar la estatua del rey Nabucodonosor. (Daniel 3:16-28).
Los apóstoles Pedro y Juan respondieron al Sanedrín: «Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres». (Hechos 5:29).
Rebeldías malas (condenadas por Dios)
Adán y Eva desobedecieron el mandato de Dios al comer del árbol prohibido. (Génesis 3).
Caín se rebeló contra Dios y asesinó a su hermano Abel. (Génesis 4).
Coré, Datán y Abiram se rebelaron contra la autoridad establecida por Dios en Moisés y Aarón. (Números 16).
El rey Saúl desobedeció el mandato de Dios respecto a Amalec. El profeta Samuel le dijo: «La rebeldía es como pecado de adivinación». (1 Samuel 15:22-23).
Absalón se rebeló contra su padre, el rey David, intentando quitarle el reino. (2 Samuel 15–18).
El pueblo de Israel se rebeló repetidamente en el desierto murmurando contra Dios y contra Moisés. (Números 14; Salmo 106).
La enseñanza general de la Biblia es que toda rebeldía contra Dios es pecado, mientras que desobedecer a una autoridad humana cuando esta manda hacer algo contrario a la voluntad de Dios es un acto de fidelidad y obediencia a Dios.

Comentarios
Publicar un comentario