Dos consecuencias del pecado

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San Bernardo enseña que en el pecado existen dos efectos:

La mancha.

La herida.

La herida sana mediante la penitencia.

La mancha desaparece gracias a la misericordia de Dios.

En el perdón de la culpa y en la remisión de la pena eterna resplandecen la bondad y la gracia divinas. En cambio, las penas temporales que purifican al pecador manifiestan también la justicia de Dios.

🙏 La penitencia puede disminuir los castigos.

Las penitencias aceptadas voluntariamente o impuestas por el sacerdote según la gravedad del pecado muchas veces alcanzan a disminuir los castigos que merecíamos.

Y, cuando Dios permite mayores pruebas, la satisfacción realizada con humildad dispone el alma para recibir con mayor abundancia su misericordia. Además, fortalece la esperanza de reinar un día con Cristo, después de haber sufrido con Él en esta vida.

🌿 Nunca debe abandonarse la penitencia.

Por todo ello, los fieles deben ejercitarse constantemente en las obras de penitencia.

Aunque alguien pensara que ya ha satisfecho plenamente por sus pecados —cosa que nadie debería dar fácilmente por segura—, jamás perderá el fruto de esas obras.

Cada acto de penitencia realizado con amor alcanza méritos para la felicidad del Cielo, un bien mucho mayor que la simple remisión de las penas temporales.

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