Señor Jesucristo, justo Juez y Redentor mío

 


Señor Jesucristo, justo Juez y Redentor mío, no permitáis que abuse de vuestra paciencia ni desprecie las gracias que continuamente me concedéis. Apartad de mí todo pecado y moved mi corazón a una conversión sincera y perseverante.

Vos conocéis las intenciones de todos los hombres y nada permanece oculto ante vuestra mirada. Libradme de la envidia, del resentimiento y de toda mala intención, para que jamás conciba pensamientos injustos contra mi prójimo.

Protegedme, Señor, de quienes procuran hacerme daño. Desbaratad las asechanzas de mis enemigos y haced que todo mal se convierta en ocasión de mayor bien para mi alma. Guardadme de caer en las trampas del maligno y preservadme de todo peligro del cuerpo y del espíritu.

Jesús misericordioso, concededme un corazón humilde, agradecido por todos los beneficios que de Vos recibo. Que nunca olvide vuestra bondad ni deje de confiar en vuestra providencia.

Os alabaré, Señor, por vuestra justicia y vuestra infinita misericordia. Cantaré siempre las grandezas de vuestro santo Nombre y os bendeciré todos los días de mi vida, esperando alcanzar, después de la necesaria purificación en el santo Purgatorio, la alegría del Cielo junto a Vos.

Amén.

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