Ordinariamente, toda la pena correspondiente al pecado puede conmutarse en pena temporal dentro del Purgatorio. Solo Dios conoce la medida exacta de esas penas, y las proporciona conforme a la gravedad de los excesos cometidos y perdonados en cuanto a la culpa.
Existe gran diferencia entre unos pecados graves y otros, tanto en la gravedad de la ofensa hecha a Dios, como en la pena justamente impuesta a cada uno. Los pecados más atroces y de mayor malicia reciben castigos más intensos dentro del Purgatorio.
Por eso, unas almas padecen más que otras en el Purgatorio, según la calidad y número de las culpas cometidas durante la vida.
Pecados leves y penas correspondientes
Cada culpa recibe el castigo correspondiente a su gravedad. Incluso los pecados leves poseen pena propia.
Cuando se habla del infierno, esas penas llegan a durar para siempre porque la mancha del pecado permanece eternamente en las almas condenadas.
En el Purgatorio ocurre de manera distinta. Allí las penas tienen término, porque las almas finalmente quedan purificadas y limpias de toda deuda temporal.
Una cuestión discutida entre los teólogos
Muchos autores discutieron el caso de quienes salen de esta vida solamente con pecados veniales junto al pecado original, por no haber recibido el Bautismo sin culpa propia.
Sobre este asunto existen diversas opiniones entre los teólogos, aunque no pertenece directamente a la doctrina principal acerca del Purgatorio que aquí se considera.
Cómo se purifican las almas en el Purgatorio
Cuando un alma sale de este mundo con pena temporal pendiente por pecados mortales ya perdonados, y además lleva pecados veniales, en el Purgatorio satisface por unas culpas y por otras.
Todas esas penas forman como un cúmulo, según el cual Dios determina con perfecta justicia la intensidad y duración de las penas purgatorias.
Las penas del Purgatorio son castigadoras y medicinales al mismo tiempo: castigan la deuda debida por el pecado y purifican completamente al alma.
En el Purgatorio no queda sin purificar ni la más pequeña mancha antes de entrar a la gloria celestial.
Las almas virtuosas también pasan por el Purgatorio
Muchas almas santas y virtuosas, que durante toda su vida evitaron los pecados graves, aun así pasan por el Purgatorio debido a culpas ligeras y penas temporales todavía no satisfechas completamente en esta vida.
Aunque hayan hecho penitencia en la tierra, todavía pueden quedar pequeñas deudas que deben purificarse en el Purgatorio antes de entrar al Cielo.
Por eso incluso los pecados veniales reciben allí una purificación proporcionada.
La enseñanza de San Jerónimo sobre el Purgatorio
San Jerónimo comenta las palabras de Cristo acerca de no salir de la cárcel “hasta pagar el último cuadrante”.
El cuadrante era una moneda muy pequeña. Con esta comparación, enseña que en el Purgatorio se satisface aun por las faltas más pequeñas que no fueron reparadas durante la vida terrena.
“Non egredieris de carcere, donec etiam minima peccata persolvas.”
“No saldrás de la cárcel hasta haber pagado aun los pecados más pequeños.”

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