Esta es una visión atribuida a Santa Brígida de Suecia, en la que la Santísima Virgen le enseñó cómo Dios mira el corazón de las personas más allá de las apariencias humanas.
En una ciudad vivía un obispo muy respetado por todos. Era sabio, generoso y dedicado a su misión. Aunque poseía bienes y recibía honores debido a su cargo, procuraba emplear todo para el servicio de Dios, el bien de la Iglesia y la ayuda de los necesitados. Su vida estaba llena de obras de caridad, paciencia y fidelidad a sus deberes.
En la misma diócesis había también un sacerdote instruido y piadoso. Al observar al obispo, reconocía en él numerosas virtudes: su generosidad, su prudencia, su dedicación a las almas y su amor a la Iglesia. Por ello lo tenía en gran estima y agradecía a Dios haber puesto a un pastor tan bueno al frente de la diócesis.
Ambos trabajaban con empeño por la gloria de Dios. El obispo guiaba a su pueblo con solicitud paternal, y el sacerdote colaboraba fielmente en la obra del Evangelio. Aunque soportaron dificultades y pruebas durante su vida, permanecieron constantes en la fe y en la caridad.
Cuando llegó la hora de su muerte, comparecieron ante el juicio de Dios. Entonces quedaron manifiestas las buenas obras realizadas por amor al Señor. El obispo fue hallado fiel en el cumplimiento de su ministerio y recompensado por su entrega, humildad y servicio. El sacerdote también recibió premio por su fidelidad y por haber sabido reconocer y apreciar las virtudes de los demás.
Y la Santísima Virgen enseñó:
“Dios conoce los secretos del corazón. Él recompensa a quienes le sirven con sinceridad y perseveran en el bien. Las virtudes practicadas por amor a Dios jamás quedan sin recompensa, y quienes permanecen fieles a su voluntad son recibidos con alegría en el Reino de los Cielos.”
Así, el obispo fue recibido entre los santos y enviado a la gloria celestial, donde goza para siempre de la presencia de Dios.Si deseas que conserve más el estilo antiguo y solemne de las revelaciones de Santa Brígida, también puedo adaptarlo a ese lenguaje.
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