Duración de las penas del purgatorio

 

Explicadas las penas de sentido y de daño, con las cuales se purifican las almas antes de alcanzar la bienaventuranza, surge la consideración sobre su duración.

Así como para los condenados el saber que su castigo será eterno constituye uno de sus mayores tormentos, en las almas que se purifican la intensidad del sufrimiento depende del tiempo que deban permanecer en ese estado: días, años o incluso siglos.

Existe gran diferencia entre unas almas y otras. Según el parecer común, cada alma conoce el tiempo que deberá purificarse, pues se le manifiesta en el juicio particular, que ocurre en el instante mismo en que se separa del cuerpo. Esto se asemeja a los jueces que, al dictar una condena temporal, fijan el tiempo exacto del castigo.

Medida del tiempo de purificación

Nada resulta más incierto para los hombres que la duración de esta purificación. Sin embargo, se puede afirmar que depende de la gravedad y cantidad de las culpas.

San Agustín y otros autores expresan esta idea con claridad: “Cuanto mayor es la materia del pecado, tanto mayor es el tiempo de purificación”. Las culpas son el alimento de ese fuego purificador; mientras más numerosas o graves sean, más largo será el proceso.

Origen también enseña que solo Dios conoce la duración exacta de estos sufrimientos: “Solo aquel a quien el Padre ha dado todo juicio sabe cuánto tiempo o cuántos siglos durarán”. El uso de términos como “siglos” indica que pueden extenderse por períodos muy prolongados.

Reflexión final sobre la duración

Aunque ni los hombres ni los ángeles pueden determinar con exactitud la duración de estas penas, se puede afirmar con fundamento que en algunos casos es muy larga, llegando incluso hasta el juicio final.

Dado que se ignora qué culpas llevaba cada alma al salir de este mundo, conviene compadecerse de todas y ayudarlas mediante buenas obras y oraciones, para que sean liberadas de tan profunda aflicción.


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