El rayo y el arrepentimiento: la misericordia de la Virgen María

 

Había sido bautizado y educado en la fe católica, pero con los años se dejó arrastrar por errores y terminó apartándose de la Iglesia. Empezó a reunirse con otros que hablaban con desprecio de las verdades que antes había profesado. Poco a poco su corazón se endureció, hasta que llegó el día en que, en medio de esas conversaciones, pronunció palabras ofensivas contra la Virgen María mientras los demás lo escuchaban.

Tiempo después, viajaba por un camino solitario. El cielo se cubrió de nubes y una tormenta repentina comenzó a levantarse. Mientras avanzaba, un rayo cayó con violencia sobre él y lo derribó en el acto. En ese momento su alma compareció ante el juicio particular de Dios.

Allí comprendió con claridad la gravedad de lo que había hecho: su abandono de la fe y, sobre todo, las ofensas que había dirigido contra la Madre del Señor. Lleno de temor y vergüenza, reconoció su culpa. Entonces, por un designio de misericordia, la Santísima Virgen intercedió por él. Se le concedió volver a la vida para que reparara su falta.

El hombre recobró el sentido en el mismo camino donde había caído. Temblando y profundamente conmovido por lo que había experimentado, regresó a su casa transformado. Buscó a un sacerdote, se confesó con gran arrepentimiento, renunció públicamente a los errores que había seguido y volvió a la Iglesia católica.

Desde entonces pasó el resto de su vida honrando a la Virgen María y pidiendo perdón por las palabras que un día había pronunciado contra ella, advirtiendo a todos que nadie se burle de la Madre de Dios.

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