Por muy grandes que sean las fuerzas y acciones de Satanás, él se encuentra limitado por leyes y restricciones que no puede sobrepasar. No puede crear ni transformar nada de la nada por sí mismo, ni alterar verdaderamente la forma, virtud o propiedad de los seres creados por Dios.
No puede convertir un cuerpo en piedra o en sal, como ocurrió en la historia de la esposa de Lot. No pudo transformar varas en dragones, ni agua en sangre, ni generar ranas, pulgas o piojos del polvo, ni dividir el mar para cruzarlo a pie. No puede hacer que el agua amarga se vuelva dulce, ni extraerla de una roca, como hizo Moisés.
Tampoco puede ampliar pequeñas cosas, como vemos que Dios lo hace diariamente con semillas y otros seres creados. No puede multiplicar el aceite en los recipientes vacíos de la viuda, como hizo Eliseo, ni alimentar a miles con cinco panes de cebada y dos peces, como Cristo hizo con los doce cestos restantes de fragmentos.Limitaciones frente a los milagros y la vida
Satanás no puede transformar el agua en vino, purificar elefantes, devolver la vista a los ciegos, el oído a los sordos, ni restaurar la fuerza a los cojos. No puede curar enfermedades de forma verdadera ni hacer fértiles a mujeres estériles. No puede dar vida ni revivir a los muertos; tampoco puede perturbar las almas que están bajo el poder de Dios ni impedir el curso natural decretado por la Divinidad, como se observa en las historias de Josué y la destrucción de los amorreos, la recuperación de Ezequías y la pasión de Cristo en la cruz.
No puede restaurar lo que ha sido completamente destruido, ni bajar la luna del cielo, ni transformar cosechas que todavía crecen en la tierra. No puede amar a los justos ni odiar a los impíos con justicia, ni conocer con precisión los pensamientos humanos. No puede introducir materia dura o compleja en los cuerpos ni imponerles proporciones o medidas según su voluntad.
Imposibilidad de dominio sobre los hombres
Satanás no puede obligar a un ser humano a actuar contra su voluntad, ni introducirse en su cuerpo para realizar un daño, ni anticipar el curso de los eventos mundiales o privados antes de que Dios los manifieste.
Según los decretos de la Iglesia, quien crea que Satanás puede transformar una criatura para bien o para mal, o cambiarla en otra forma, pierde la fe. Quien carece de fe recta no pertenece a Dios, sino al diablo. Como dice la Escritura: "Por Él fueron hechas todas las cosas".
Falsas promesas y engaños
Psello, filósofo platónico y cristiano, explica que los demonios a menudo prometen riquezas, gloria, victoria o amor a los hombres, pero no pueden cumplir nada, pues carecen de poder real. Algunas de estas apariciones pueden parecer logros verdaderos, pero son ilusiones. Todo lo atribuido hasta ahora a Satanás o sus siervos que parecía real debe considerarse fraudulento, aunque ciertos fenómenos inestables puedan engañar a los impíos.
De este modo, muchas supuestas hazañas del demonio son en realidad inexistentes y deben reconocerse como falsas, como se demostrará con claridad en los libros que siguen.
A los demonios se les han impuesto leyes y límites dentro de su potestad; no pueden realizar ningún acto que exceda estos límites, ni siquiera un pequeño movimiento, aunque Dios lo tolerase y todo se lo permitiera. Esto no disminuye en absoluto la omnipotencia de Dios, sino que pone de manifiesto la impotencia del demonio. De la omnipotencia divina no se puede concluir cualquier cosa. Dios no obra contra su propia palabra ni contra su esencia; habría que demostrar que Él mismo quiere algo para que ocurra.
Los santos Padres hablan de manera similar acerca de la omnipotencia. Tertuliano afirma contra Praxeas:
“Nada es difícil para Dios; podríamos decir cualquier cosa sobre Él como si lo hubiera hecho, porque podía hacerlo. Pero no porque pueda hacer todas las cosas debemos creer que las hizo; más bien hay que investigar si realmente lo hizo”.
San Ambrosio escribe a Cromacio:
“¿Qué le es imposible? No lo que es arduo para su poder, sino lo que es contrario a su naturaleza. Mentir le es imposible, no por debilidad, sino por virtud y majestad: la verdad no admite mentira, ni el poder de Dios permite error alguno”.
San Jerónimo dice a Eustoquio sobre la custodia de la virginidad:
“Hablaré con audacia: Dios puede todas las cosas, puede restaurar la virginidad después de su pérdida”.
San Agustín de Hipona enseña en La ciudad de Dios:
“Dios es llamado omnipotente porque hace lo que quiere, no porque haga lo que no quiere”. Y añade: “El poder de Dios no disminuye cuando se dice que no puede morir ni ser engañado; precisamente no puede ciertas cosas porque es omnipotente”.
Teodoreto de Ciro advierte que no debe decirse de modo absoluto que todo es posible para Dios, porque quien lo afirma sin distinción incluye tanto lo bueno como lo contrario.
No conviene hacer de la potencia divina refugio de errores.
El diablo se atribuye muchas cosas que no puede hacer. No puede crear ni siquiera una mosca, porque esto pertenece únicamente a Dios, fuente y origen de todo ser verdadero. Ninguna criatura, ya sea ángel o hombre, puede asumir tal capacidad. Tampoco puede el demonio tener relaciones carnales ni engendrar, porque carece de órganos y materia, que solo poseen los animales —con carne, sangre, espíritu y huesos— de los cuales los demonios carecen. Así se muestra la gran falsedad de la idea de una supuesta omnipotencia diabólica.
Nada puede hacer fuera de la fuerza que le fue asignada desde el origen de las cosas, fuerza que es conforme a su esencia y se llama natural. De esta potencia, todo lo que puede realizar, con el permiso de Dios, se le concede; sin embargo, en su ejecución muchas veces es contenido, de modo que no siempre logra lo que quiere y podría. En cierto sentido es ministro de Dios, ejecutor de su justicia y verdugo, pero únicamente dentro de lo que su fuerza natural le permite.
De manera similar, se refuta la creencia popular sobre los poderes de las brujas, a quienes se atribuyen milagros que exceden la capacidad humana con ayuda del demonio. Ni siquiera con su cooperación mil veces repetida podrían realizar algo fuera de la capacidad natural humana. Además, la constitución corporal —fría, húmeda, pesada y torpe por sexo o edad— limita la acción del espíritu demoníaco, que es sutil, perturbando la ejecución de su obra. Muchas cosas son posibles para estos espíritus por su naturaleza, pero nunca superan los límites del orden natural del hombre.
Si se argumenta que los demonios se unen para producir milagros, de forma similar a como los ángeles buenos se unen a las almas piadosas para presentar sus oraciones ante Dios, respondo que esto es parcialmente cierto. No significa que la potencia natural del hombre aumente ni pueda hacer algo distinto o superior a lo que le fue dado desde el principio. Por influencia del espíritu perverso, el espíritu y la voluntad humana se corrompen, y lo que podrían hacer de manera natural se realiza de forma torcida. No por ello se debe permitir que inflijan cualquier daño a voluntad.
Lo que los malvados desean, el engañador lo presenta mediante ilusiones, ya en la imaginación, ya en el aire, para que sean engañados quienes, por corrupción de la naturaleza, están inclinados a tales simpatías. Así puede cumplirse la voluntad de ambos en la medida que lo permite el orden natural. Dios, sumamente bueno y justo, permite esto únicamente para que haya comunión de los malvados en deseo y acción, con límites para que no puedan dañar a su antojo. En cambio, la voluntad y acción de los buenos son libres, pues nada quieren fuera del supremo bien:
¿Cuáles son los límites del poder de Satanás según la tradición cristiana?
Según la tradición cristiana, el poder de Satanás está limitado por Dios. No puede actuar fuera de los límites que se le han permitido y no posee poder absoluto sobre la creación ni sobre la voluntad humana.
¿Puede Satanás crear algo o solo actuar dentro de lo ya creado?
No puede crear nada. Solo puede actuar sobre lo que ya existe, dentro de los límites de la naturaleza y con permiso divino.
¿Qué diferencia existe entre los milagros divinos y las supuestas acciones demoníacas?
Los milagros divinos son verdaderos actos de Dios que superan la naturaleza. Las acciones demoníacas no crean ni transforman realmente, sino que producen engaños o ilusiones.
¿Satanás puede transformar la materia o cambiar la naturaleza de las cosas?
No puede cambiar la esencia de las cosas. Puede provocar efectos aparentes o engañosos, pero no transformar realmente la materia.
¿Qué enseñan los Padres de la Iglesia sobre el poder y los límites de los demonios?
Enseñan que los demonios tienen un poder limitado, dependiente de Dios, y que no pueden crear, ni alterar la naturaleza, ni realizar verdaderos milagros.
¿Puede el demonio realizar verdaderos milagros o solo ilusiones?
Solo puede producir engaños o efectos aparentes. No realiza milagros verdaderos, ya que estos pertenecen únicamente a Dios.
¿Es cierto que Satanás puede controlar la voluntad humana?
No puede controlar completamente la voluntad humana. Puede influir o tentar, pero la decisión final pertenece a la persona.
¿Hasta qué punto puede influir el demonio en las decisiones de una persona?
Puede influir mediante sugestiones o tentaciones, pero no puede obligar a actuar en contra de la voluntad libre.
¿Pueden las fuerzas espirituales malignas obrar fuera del orden natural?
No pueden actuar fuera del orden natural establecido. Sus acciones están sujetas a límites y condiciones.
¿Qué dicen los textos clásicos sobre la imposibilidad del demonio de crear vida?
Afirmar que solo Dios es el creador de la vida. Ninguna criatura, incluyendo los demonios, puede generar vida por sí misma.
¿Por qué se afirma que los demonios no pueden curar enfermedades de manera real?
Porque no poseen poder creador ni restaurador. Solo pueden provocar engaños o aparentes curaciones, no una sanación verdadera.
¿Qué tipo de acciones sí están permitidas a los demonios según la doctrina?
Pueden tentar, influir en la mente, provocar engaños y actuar dentro de ciertos límites permitidos, pero no pueden crear ni destruir la esencia de nada.
¿Qué papel juega Dios en la limitación del poder del mal?
Dios establece y mantiene los límites. Todo poder del mal está subordinado a la voluntad divina.
¿Es posible que el demonio actúe sin permiso divino?
No. Toda acción demoníaca ocurre dentro de los límites permitidos por Dios.
¿Cómo se interpretan las apariciones y fenómenos atribuidos a fuerzas demoníacas?
Se interpretan como engaños, ilusiones o manifestaciones que afectan los sentidos, pero no como hechos reales con poder creador.
¿Qué relación existe entre la voluntad humana y la influencia de los espíritus?
El ser humano mantiene su libertad. Puede ser influenciado, pero no forzado, y conserva la capacidad de elegir.
¿Por qué muchas manifestaciones atribuidas al demonio se consideran engaños?
Porque no implican cambios reales en la naturaleza, sino percepciones alteradas o ilusiones que pueden engañar a quien las observa.
¿Qué diferencia hay entre el poder natural y el poder sobrenatural en este contexto?
El poder natural se refiere a lo que una criatura puede hacer dentro de sus capacidades. El poder sobrenatural pertenece exclusivamente a Dios.
¿Pueden las llamadas brujas realizar hechos sobrenaturales según esta visión?
No. Sus acciones, si existen, están dentro de los límites naturales o son ilusiones. No pueden realizar actos que superen el orden natural.
¿Qué enseñan figuras como Tertuliano, San Agustín o San Ambrosio sobre este tema?
Enseñan que Dios puede todo lo que es coherente con su naturaleza, pero que no todo lo posible se realiza. También afirman que el poder de Dios es absoluto, mientras que el de los demonios es limitado y subordinado.


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