Señor Jesucristo,
Hijo de Dios vivo,
que derramaste tu Sangre preciosa por nuestra salvación,
me acerco a Ti con humildad y confianza.
Por el poder de tu Sangre bendita,
te pido que rompas toda influencia de espíritus de muerte,
toda opresión, toda amenaza contra mi vida,
mi cuerpo, mi mente y mi alma.
Que tu Sangre me cubra,
me defienda,
y cierre toda puerta abierta al mal.
Reprende, Señor, toda obra enemiga,
aparta de mí todo peligro,
y restablece en mí la paz que viene de Ti.
Te lo pido por tus santas llagas,
por tu sacrificio en la cruz,
y por la intercesión de la Virgen María.
Amén.

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