En el Evangelio se nos exhorta a confiar sin inquietud cuando se nos dice: «Considerad las aves» (Mt 6), que no aran, ni cavan, ni siembran, y Dios cuida de ellas. Cuanto más cuidará de vosotros. Y David dice que Dios da alimento a las bestias y a las aves; y si sostiene a los hijos de los cuervos cuando en el nido están abandonados de sus padres, cuánto mayor será el cuidado que tendrá de nuestras cosas.
Por esto decía san Francisco que sus frailes debían ser como los pajarillos, que no toman más de lo necesario y luego se ponen a cantar y a cumplir su oficio. Por esta razón no aprobaba el ejemplo de las hormigas, que almacenan para el futuro.
debemos entender es que la esperanza es don de Dios, concedido por los méritos de su Hijo mártir, Jesucristo, y por ello debemos pedirla con mucha insistencia. Así respondió san Ferreolo mártir al tirano que le preguntó: «¿Cómo no teméis los cristianos la muerte?». Él contestó: «Dios, creador de todas las cosas, concede a los cristianos, por los méritos de Jesucristo su Hijo, fortaleza para morir y esperanza de vida mejor; por eso no solo no tememos, sino que morimos con gozo».
Lloraba fray Gil un día, y fray Graciano le dijo: «¿Por qué lloras, hermano?». Respondió fray Gil: «Porque no sé si sabré corresponder y perseverar en la gracia que he recibido de mi vocación según san Francisco». Le dijo fray Graciano: «Ten ánimo, que quien te llamó sin tus méritos te dará confianza y perseverancia; pues el Apóstol dice: “El que comenzó en nosotros la buena obra, Él mismo la llevará a término”».
Y como otro día unos cardenales dijeran a fray Gil: «Ruega, padre, a Dios por nosotros», respondió él: «Rogad vosotros por mí, que tenéis más confianza de vuestra salvación que yo de la mía».

Comentarios
Publicar un comentario