Los santos profetas de Dios, quienes también fueron perseguidos hasta la muerte, y de quienes la Biblia no menciona algunos de sus martirios, han sido reportados por otros escritores. Por esto, he decidido escribirlo de manera más simple a continuación, respecto a otros profetas y fieles servidores de Dios, que sufrieron persecuciones y aflicciones. Para leer más sobre esto, uno puede consultar la Santa Biblia.
Isaías, el profeta, es mencionado por San Jerónimo en la introducción a su explicación de los dos profetas, así como en su comentario sobre el capítulo 57. Isaías nació en Jerusalén de una familia noble, allí profetizó y predicó, y durante el reinado del rey Manasés, fue cortado por la mitad con una sierra de hierro (como lo confirma San Juan Crisóstomo en su 33ª predicación sobre el Evangelio de Mateo), y así fue martirizado. Más tarde fue enterrado bajo el roble de Rogel, cerca del estanque de las armas, el cual el rey Ezequías había enterrado con tierra en tiempos pasados. Esto ocurrió, según la opinión de Martín Lutero, en el décimo año del reinado de Manasés, es decir, en el 3294 de la creación del mundo, y en el 673 antes del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo.
Respecto al profeta Amós, se puede leer el capítulo correspondiente de su profecía. Temas, Isidorus y Epifanio atestiguan que el mencionado profeta Amós sufrió muchas humillaciones por parte del sacerdote Amasías. Es especialmente mencionada la golpiza que recibió de Sía, hijo del sacerdote Amasías, quien le propinó un golpe fatal con un garrote o bastón. Esto lo dejó medio muerto, y fue llevado de regreso a su tierra natal, donde después de unos pocos días, debido a las heridas que había recibido, falleció y fue enterrado junto a sus padres.
Zacarías, hijo de Barquías, es también mencionado en la 242ª predicación de San Agustín en su obra De Tempore, y en el capítulo 23 del Evangelio de Mateo. En este pasaje, el Señor Jesucristo se dirige a los fariseos diciendo: "He aquí, yo os envío profetas, sabias y escribas, y de ellos mataréis a algunos y crucificaréis a otros..." Sobre este pasaje, San Agustín dice que Zacarías, el sumo sacerdote, sufrió la muerte debido a que, en nombre del servicio a Dios y de los mandamientos divinos, reprendió severamente al pueblo obstinado. Fue martirizado por los malditos judíos, quienes, con su sangre, mancharon la tierra. Esto ocurrió en el noveno año del reinado del rey Joás, quien fue el décimo rey de Judá, según lo cuenta Eusebio en su crónica, y también lo confirma San Juan Crisóstomo en su primer comentario sobre el Evangelio de Mateo.
En cuanto a la muerte de Zacarías, se puede encontrar información adicional en los textos que tratan sobre los perseguidores de la Iglesia de Cristo, como se menciona en el tercer mandamiento, donde se relata cómo en un solo día, en Jerusalén, fue martirizado.

Comentarios
Publicar un comentario