Señor Jesús, Tú también puedes sanar el cuerpo.
Tú tocaste a los enfermos y se levantaron.
Tú hiciste andar al paralítico, Tú hiciste oír al sordo, y ver al ciego.
Hoy te suplico con todo mi corazón:
Sáname, Señor, de toda enfermedad que hay en mí ,Sáname de todo dolor físico, de toda inflamación, de toda dolencia crónica.
Sáname, si es tu voluntad, de este mal que me aflige.
Y si no me vas a sanar en este momento, dame tu paz, tu fuerza, tu Espíritu Santo para ofrecer mi sufrimiento unido al tuyo en la cruz.
No quiero ser sano solo para estar bien.
Quiero ser sano para servirte con más amor.
Sáname, Señor, no solo por mí, sino por los que me rodean, por los que esperan verme restaurada y llena de vida.


Comentarios
Publicar un comentario