Novena de la Prosperidad
Salmo 91
“El que vive bajo la sombra protectora del Altísimo y Todopoderoso, dice al Señor: ‘¡Tú eres mi refugio, mi castillo, mi Dios en quien confío!’
Solo Él puede librarte de trampas ocultas y plagas mortales, pues te cubrirá con sus alas, y bajo ellas estarás seguro. Su fidelidad te protegerá como escudo.
No temas ni a los peligros nocturnos, ni a las flechas lanzadas de día, ni a las plagas que llegan con la oscuridad, ni a los que destruyen a pleno sol.
Mil caerán muertos a tu izquierda y diez mil a tu derecha, pero a ti nada te pasará. Sólo verás con tus ojos el castigo de los malvados.
Has hecho del Señor tu refugio, del Altísimo tu lugar de protección; ningún mal ni enfermedad llegará a tu casa.
Él enviará a sus ángeles para que te cuiden dondequiera que vayas; te levantarán con sus manos para que no tropieces con piedra alguna.
Podrás andar entre leones y serpientes, y serás guardado, porque Él te ama y te conoce. Cuando lo llames, Él te responderá.
¡Yo mismo estaré contigo! Te libraré de la angustia, te colmaré de honores, disfrutarás de una larga vida y gozarás de mi salvación.”
Oración a la Reina de los Santos Ángeles
Excelentísima Reina del Cielo, Señora de los Ángeles,
Tú que recibiste de Dios el poder y la misión de pisar la cabeza de Satanás,
te pedimos humildemente que envíes tus ejércitos celestiales, los encargados de traer prosperidad a… (nombra a las personas, la familia, el empleo, los estudios, los negocios por los que intercedes),
para que bajo tu mando luchen contra los espíritus de ruina y los precipiten al infierno.
¿Quién como Dios?
Madre bondadosa y llena de amor, serás siempre nuestro amor y esperanza.
Madre de Dios, envía a tus santos ángeles y arcángeles, defiéndenos y protégennos.
Vosotros, santos ángeles y arcángeles, liberadnos de los espíritus destructores y de ruina.
Amén
Oh bendito Padre, mi amadísimo Señor,
tú eres mi amparo, mi seguro protector.
Aunque no merezca tu amor misericordioso, todo te lo confío,
haz que mi casa sea próspera y mi hogar bendecido.
Envía a tus santos ángeles para que ahuyenten al devorador,
trayendo con ellos el ejército prosperador.
Tú sabes, Señor, que soy débil,
pero por tu gran amor hoy me cubres con tu gracia y me das liberación.Enséñame a ser generoso, oh bendito protector,
te entrego toda mi vida y también mi corazón.Ayúdame en mis congojas, oh Madre del Salvador,
intercede, Virgen, para que alcance la bendición.
Oración al Espíritu Santo
Espíritu Santo, enséñame a comprender como Jesús comprende,enséñame a amar como Jesús ama;enséñame a perdonar como Jesús perdona,
y a dar sin mezquindad, porque dando es como se recibe,y así vendrá la prosperidad.
Invocación a San Miguel Arcángel
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla,
sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Que Dios manifieste sobre él todo su poder; pedimos suplicantes
que tú, príncipe de las milicias celestiales, con el poder que Dios te dio,
arrojes al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos
que andan por el mundo para la perdición de las almas.
Amén.
Oración de Liberación
Te pido, Padre Celestial, en el nombre de Jesús de Nazaret y por su preciosísima Sangre,
ato, ligo y encadeno ahora mismo el poder de toda potestad y principado maligno
que tenga autoridad sobre mí, sobre mi ciudad, mi hogar, mi esposo, mis hijos, mi familia,
mi país, mi comunidad y el lugar donde trabajo.
Te pido, Padre Celestial, en el nombre de Jesucristo, que envíes a tus Santos Ángeles y Huestes Celestiales
para batallar contra estas fuerzas malignas y desalojarlas de sus posesiones.
En el nombre poderoso de Jesucristo, expulso todo demonio que Satanás me haya asignado
para impedir que alcance mi realización como hijo de Dios.
Ordeno ahora mismo a estos demonios, en el nombre de Jesucristo, que queden destruidos y sin poder;
los echo de mí, de mi familia, de mi hogar, de mi ciudad y de mi país,
para que queden lejos en el lugar que les corresponde.
Por el poder de la Sangre de Jesucristo, expulso todo espíritu de ruina, miseria, pobreza, escasez, deuda, enfermedad, fracaso financiero, quiebra de negocios, espíritu para perder casas y todo espíritu que impida recibir las bendiciones que Dios quiere dar a mi familia y a mí.
En el nombre poderoso de Jesucristo, les ordeno retirarse y salir de mí y de mi familia,
y que no regresen jamás, porque el dueño de mi vida es Jesucristo,
quien con su preciosa Sangre me cuida y protege.
Ahora desata las bendiciones, y te pido, Padre Celestial, abrir las ventanas de los cielos
y derramar tus bendiciones sobre mí (nombra las bendiciones que deseas).
Te lo pido en el nombre bendito de Jesucristo y a ti, Padre Celestial,
con el poder del Espíritu Santo y por la intercesión de la Virgen María
y el auxilio de los Santos Ángeles y Arcángeles.
Amén.
Oración a la Sangre de Cristo
Señor Jesús, en tu nombre y con el poder de tu Sangre Preciosa,
sellamos toda persona, hecho y acontecimiento a través del cual el enemigo quiera hacernos daño.
Con el poder de la Sangre de Cristo, sellamos toda potestad destructora en el aire, tierra, agua, fuego, debajo de la tierra,
en los abismos del infierno y en el mundo donde nos movemos hoy.
Con el poder de la Sangre de Jesucristo, rompemos toda interferencia y acción del maligno.
Te pedimos, Señor Jesús, que envíes a nuestros hogares y lugares de trabajo a la Santísima Virgen,
acompañada de San Miguel Arcángel, San Rafael Arcángel, San Gabriel Arcángel y todas sus cortes de ángeles.
Con el poder de la Sangre de Jesucristo, sellamos nuestra casa, todos los que habitan en ella (nombra a cada uno),
así como a las personas que el Señor enviará, los alimentos y bienes que generosamente nos envía para nuestro sustento.
Con el poder de la Sangre de Jesucristo, sellamos puertas, tierras, ventanas, objetos, paredes, pisos y el aire que respiramos,
y en fe cubrimos con su Sangre a toda nuestra familia.
Con el poder de la Sangre de Jesucristo, sellamos los lugares donde estaremos este día y esta noche,
las personas, empresas o instituciones con las que trabajaremos (nómbralas).
Con el poder de la Sangre de Jesucristo, sellamos nuestro trabajo material y espiritual,
los negocios de nuestra familia, vehículos, carreteras, vías y cualquier medio de transporte que usemos.
Con tu Sangre Preciosa, sellamos los actos, mentes y corazones de todos los habitantes y dirigentes de nuestra patria,
para que reine tu paz y tu corazón en ella.
Te agradecemos, Señor, por tu Sangre y tu Vida, porque gracias a ellas hemos sido salvados y preservados de todo mal.
Amén.
Un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria por todos los que rezamos esta novena.
DÍA PRIMERO
Salmo 1
“Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores,
ni se sienta en la compañía de los burladores, sino que ama la ley del Señor y medita en ella día y noche.
Ese hombre es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da fruto a su tiempo y sus hojas no se marchitan; todo lo que hace prospera.”
2 Crónicas 7,14-15
“Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla, ora, me busca y abandona su mala conducta, lo escucharé desde el cielo, perdonaré sus pecados y devolveré la prosperidad a su tierra.”
Filipenses 4,19-20
“Mi Dios suplirá todo lo que les falta, conforme a sus riquezas en Cristo Jesús. Gloria a nuestro Dios y Padre por siempre.”
Efesios 3,20
“Gloria a Dios, que tiene poder para hacer muchísimo más de lo que pedimos o pensamos, por su poder que actúa en nosotros.”
Práctica: Revive los dones del Espíritu Santo que recibiste en la Confirmación. Reflexiona: ¿qué aspectos de tu vida no están en consonancia con la Palabra de Dios? Entrégate en manos del Señor.
“El que confía en el Señor prospera” (Proverbios 28,25)
DÍA SEGUNDO
Deuteronomio 28,8-12
“El Señor enviará su bendición sobre tu granero y todas tus empresas; te hará vivir feliz en la tierra que te da. Si cumples sus mandamientos, abrirá su tesoro celestial y hará prosperar todo tu trabajo. Podrás prestar a muchas naciones, pero no tendrás que pedir prestado a nadie.”
Romanos 13,7-10
“Den a cada uno lo que le corresponde: impuestos, tributos, respeto y honor. No tengan deudas con nadie, salvo el amor mutuo, porque el que ama cumple toda la ley. ‘No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás’, y cualquier otro mandamiento queda resumido en: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’.”
Práctica: Prepárate para la confesión si aún no lo has hecho. Pide perdón a Dios por no darle el primer lugar en tu corazón. Esfuérzate por dedicar más tiempo a la Palabra de Dios, adorarlo, servirle y amarlo.
Y así sucesivamente con los días siguientes, manteniendo la estructura, la oración bíblica y la práctica

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