San Gerónimo cuenta que Macario vio al demonio llevando muchas botellas pequeñas escondidas bajo su manto agujereado. Macario le preguntó:
—¿Qué llevas ahí?
El demonio respondió:
—Voy a los monjes para tentarles con distintos deseos. A cada uno le llevo una botellita con lo que más le gusta, y así los tiento.
Esto es algo muy común en todos, y por ello, observando estas tentaciones, es fácil conocer los pecados de cada persona.

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