San Jerónimo dice: "Arcángel no se dice, sino que es el primero entre los ángeles. Y como ya se ha dicho en general, San Miguel es el primero de todos los ángeles, por lo que se le da el título de Arcángel, no porque pertenezca al segundo coro de los ángeles, sino por su gran dignidad. Y no solo esto, sino que, aunque San Miguel es serafín, a veces se le llama Arcángel y principado.
Muchos doctores han abordado este tema: entre ellos, Alenfe, Scoto, Argentina, Gabriel, Malón, Molina, Durando, entre otros. Según San Bernardo, la Escritura declara que los ángeles son ministros de Dios, enviados a cumplir su voluntad divina.
Si bien San Gabriel es conocido como el ángel que anunció el nacimiento de Jesús, él mismo es considerado por algunos como el mayor de los arcángeles. Esto da lugar a la duda de por qué, siendo un serafín, se le dan epítetos como el de arcángel y principado.
Este asunto también se menciona en las enseñanzas de varios teólogos y santos, como San Atanasio y San Bernardo. Por ejemplo, San Bernardo, aunque siendo el más encumbrado de los teólogos, también nos recuerda que el Creador y Rey de los ángeles vino al mundo no para ser servido, sino para servir.
todos los ángeles son considerados espíritus ministros, que trabajan por la salvación de las almas. Aunque parezca increíble, es el mismo Creador, el Rey de los ángeles, quien vino a servir y ministrar a los hombres. Es importante recordar que San Miguel, siendo serafín, también es uno de esos ministros, al igual que todos los ángeles, que sirven a la voluntad divina, sin importar su rango o coro.
El Profeta Daniel también nos habla de los ángeles como ministros, destacando su función y jerarquía en el cielo. A todos los ángeles se les atribuye esta misión de servir a Dios, y aunque algunos de ellos tienen títulos más elevados como serafines o arcángeles, todos son igualmente ministros de Dios, enviados para cumplir su propósito divino."

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