Me río de este, a quien atormenta su cuerpo

 


A uno que estaba poseído por el demonio, y que, mientras se le exorcizaba, comenzó a dar grandes carcajadas, se le apretó fuertemente y se le preguntó la causa de aquellas risas inesperadas. Respondió: 'Me río de ver a aquel avariento (desdichado hombre) que edificaba un grandioso palacio, como si edificara para vivir eternamente; esta noche ha de arrebatarle la muerte. Me río de que, habiendo adquirido con muchos gastos grandes campos y posesiones, sus herederos no se acordarán más de su alma. 

Me río de este, a quien atormenta su cuerpo y, en breve, será castigado por la divina justicia por su ingratitud e infidelidad, habiendo vivido con su Padre olvidando los sufragios que le debía para el alivio de su alma, que lleva muchos años padeciendo en el Purgatorio. Así, por sus pecados y por tanta crueldad, no le dará el Omnipotente Dios lugar a penitencia. Yo espero la hora de su muerte para hacer presa en su alma y llevarla a los infiernos.' Aquí concluyó el demonio con una descompuesta risa triunfante.Mucho me temo que en esta vida hay descuidados y negligentes en pagar las deudas de los difuntos y restituir lo mal ganado, dando al demonio ocasión para reírse.

 Desembarazaos, mortales, de lo ajeno, y a las almas de vuestros padres y parientes, desatad de estos lazos, cumplid su testamento, no dilatéis de día en día con sedienta codicia el pago de sus deudas, que no es razonable que sus almas padezcan por vuestro descuido, y las vuestras peligren con tanto riesgo. Acordaos de las palabras de San Juan Crisóstomo: 'Todo el tiempo que dure la vida, haced penitencia.'"

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