asi el demonio de gula te tienta a pecar

 


San bernardo veía un monje que se dormía siempre en las oraciones  matutinas ,y le pregunto si estaba enfermo a lo cual el dijo que se sentía siempre sin energía, y no entendía el porque, san Bernardo duro 9 dias pidiendo al espíritu santo ,discernimiento para saber que le pasaba al hermano. en una noche vio un demonio susurrando al oído que comiera mucho y durmiera mucho, y el quedaba como hipnotizado cuando este demonio de gula le tocaba la frente.

asi que al dia siguiente junto todos los monjes y les dijo;

cuán juntos andan todos los demás demonios de  gula y la falta de fe, y cuán cierto es que donde quiera que hay hartura y pereza, no hay virtudes.  exhortando a comer y dormir solo lo necesario. recordando las palabras  del gran Padre San Basilio en la homilía del Paraíso: "Dadme un hombre bien comido y bien bebido, que yo os le daré fácil en pecar; no tengáis miedo, que no se resistirá mucho al enemigo".

 Cuando Nabucodonosor mandó que le criasen algunos mancebos nobles y de sangre real para que bien adoctrinados y enseñados se los trajesen después a su palacio, la primera cosa que proveyó, Daniel 1, fue que les diesen todo lo necesario para su sustento y regalo, de su mesa: Pero Daniel y sus tres compañeros no quisieron más que legumbres.

Por no contaminarse con los manjares de la mesa del Rey. Preguntan sobre este lugar todos los intérpretes, ¿en qué se habían de contaminar, aunque comieran estos manjares? ¿O qué había en ellos, porque les parecía que no lo podían hacer sin ensuciarse? Y aunque dan mil salidas y respuestas, son pocas las que cuadran con la letra. Teodoreto y Nicolás de Lira dicen que porque algunos de los manjares que se servían a la mesa del Rey se habían sacrificado a los ídolos, tenían el comer de ellos por pecado. Pero esta salida, aunque es buena para esos en particular, no para todos: pues en la mesa de un Rey tan poderoso claro está que no se servirían solo los animales que se usaba sacrificar, sino otras mil diferencias de viandas. Y Daniel no rehuyó los manjares sacrificados solamente, sino todos cuantos se servían a la mesa del Rey, sin querer otra cosa que legumbres. Por ello no dijo,  por no ensuciarse de la mesa de los ídolos, sino de mensa Regis", por no ensuciarse de la mesa del Rey generalmente.

La razón corre contra la salida de otros, que dicen que se ensuciaban en comer estos manjares porque había entre ellos algunos vedados por la Ley, como el tocino y otros de este modo; pues es sin duda que no podían ser todos prohibidos: y no siéndolo algunos, resta de señalar la razón por la cual tampoco quería comer de ellos. Tampoco se puede decir que lo hacían por no comunicar con los idólatras en nada y por pensar que cualquier cosa en que comunicasen con ellos mancharía la pureza de sus conciencias, supuesto que comunicaron en sus libros y doctrina (cosa más prohibida de suyo que los mantenimientos) y antes pusieron en estudiarlos gran cuidado. Pues si ni por ser manjares de idólatras, ni por ser sacrificados a los ídolos, ni por prohibidos en la ley podían contaminarlos, ¿en qué pudo estar el decir que no los querían comer, , para no contaminarse de la mesa del Rey? " Porque, aunque no fuesen manjares sacrificados a otros falsos dioses, ni prohibidos por el verdadero.

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