"Nadie me separará del amor y caridad de mi Dios"

se le apareció el demonio en forma de un religioso a santo Antonio abad, que le traía pan, diciéndole: "Ya es tiempo que comas, para sustentarte y recuperar algo tu debilitado cuerpo; debes considerar que eres hombre y criatura humana, por lo que tus abstinencias y ayunos podrían ser causa de caer en alguna grave enfermedad."

 Pero yo, mirando (dice el santo) que tenía una cola roja que le salía de la ropa , hice mis oraciones acostumbradas, y luego vi que el demonio se salía de mi aposento como un humo. No niego que no haya sido combatido y maltratado muchas veces por los demonios; pero decía siempre con el Apóstol: "Nadie me separará del amor y caridad de mi Dios", y al instante, por la voluntad de Dios, se retiraban de mí todos confusos y avergonzados. Otras veces he visto caer al demonio como rayo de la región del aire para espantarme, pero por la voluntad de mi Dios siempre he quedado intrépido y firme.


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