Madre nuestra, acudimos a ti con humildad y esperanza en busca de tu auxilio.

 


Oh Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, acudimos a ti con humildad y esperanza en busca de tu auxilio. Tú, que fuiste concebida sin mancha de pecado, intercede por nosotros ante tu Hijo, Cristo Jesús, y pídele que nos conceda las gracias y bendiciones que tanto necesitamos.

Madre pura e inmaculada, mira nuestras aflicciones y sufrimientos. Con tu gran amor y compasión, acógenos bajo tu manto protector y guíanos en nuestros momentos de dificultad. Tú, que eres la tierra santa y pura de la cual se formó el nuevo Adán, ayúdanos a mantenernos firmes en la fe y a seguir el camino de la gracia divina.

Te pedimos que seas nuestro refugio en las tormentas de la vida, nuestro consuelo en el dolor y nuestra esperanza en la desesperanza. Intercede por nosotros para que podamos superar nuestras pruebas y dificultades, y alcancemos la paz y la alegría que sólo tu Hijo puede dar.

Oh María, llena de gracia y bendita entre todas las mujeres, protégenos de todo mal y guíanos hacia la salvación eterna. Concede a nuestras familias, amigos y a todos aquellos que amamos, la protección y las bendiciones que necesitan.

Madre amorosa, escucha nuestras súplicas y ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Comentarios