Luego que el gran San Juan Bautista, comenzó a reprender a Herodes por su pecado, diciendo: " (No te es lícito tener la mujer de tu hermano), la adúltera, dice el Texto, le cobró un odio mortal, y no deseaba otra cosa más que quitarle la vida, si pudiera.
(Herodías le acechaba y quería matarlo, pero no podía). Andaba tras matarle. ¡Oh, fuerza de la virtud inevitable! Siendo reina y tan querida del rey, que podía hacer y hacía cuanto quería, y Juan un pobre ermitaño, no podía ejecutar su intento.
No hallaba tiempo, ocasión, ni coyuntura para conseguir su intento y acabarle. ¿Y qué es mucho que para quitar la vida a Juan no tuviese ocasión ninguna acomodada? Pasa adelante el evangelista con su historia, y dice que " (cuando llegó un día oportuno): que para la consecución de sus deseos le sucedió un día muy a propósito; . Un día, para su pretensión, como nacido. ¿Mas qué dices, evangelista santo? ¿Día a propósito para quitar la vida al Precursor de Cristo? ¿Día a propósito para cerrar la boca de quien la misma voz de Dios dio testimonio? ¿Día a propósito para cortar a un ángel la cabeza?

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