Muchos conocen el mal estado de su conciencia y hasta desean mejorar de comportamiento, pero se dejan engañar por una trampa sumamente peligrosa: dejar para más tarde el empezar a reformarse seriamente. Se les olvida que quien siempre dice: "Mas tarde", termina por decir: "Nunca jamás".
Es necesario que se propongan no dejar para mañana hacer los esfuerzos que no quisieron hacer ayer. Porque la excusa tramposa consiste en decir: "Voy a dedicarme primero a algunos asuntos que tengo entre manos y después sí veré cómo tratar de mejorar mi conducta". Y el "después" se les convierte en "nunca".

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