Reclamo mucho San Gregorio Nazianzeno la indecencia con que Juliano Apóstata se enojaba con sus criados, porque era tanta que le pudo traer el ejemplo de la diosa que, tocando una vez la flauta junto cerca de un estanque, como vio que las notas se oian mal,la encendía demasiado el rostro y de veía con notable fealdad, determinó por no verse así, de quebrar el instrumento.
Dando a entender con esta fábula al Emperador, que si cuando le comenzaba la cólera a descomponer, llegara a mirarse al espejo, él mismo se ofendiera de ver el rostro del demonio de ira negro cok cuernos pronunciados comomun Toro, resultado del enojo y luchara con su delirio de grandeza, la pasión que le obligaba a dar tan bajas muestras de sí:así que san Gregorio se le acercó y le dijo lo siguiente:
Con tú falta de paciencia,Se inflama el semblante con la ira.
> La sangre ennegrecida humo respira.
> Los ojos con la ira en sus injurias ,Centellean el fuego de las furias. venganza te enferma.
> Conoce tus afectos por tus señas.
Tanto como esto saca al hombre de sí y tan incapaz le hace de razón la ira:Que cuando de ella no se siguieran otros inconvenientes muy pesados, deberíamos andar siempre con gran cuidado de no dejarla ganar tierra en nuestro corazón, por no dar muestras en el semblante, de la poca razón que vive en el alma, al tiempo que se apodera de ella.

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