Fray Bernardo de Quintavall, andaba con Fray Bernardo unos días desconsolado, iba llorando por el campo, y decía: "Vuélveme, Señor, la alegría de mi corazón". se le Apareció una mano en el aire con una guitarra, y decía Fray Bernardo que, si como la mano tocaba hacia abajo y hacia arriba, no pudiera sufrir el gozo y alegría de la música.
San Gregorio Turonense, como fuese muy pequeño de cuerpo, fue a ver al Papa San Gregorio, y como le viese entrar, rióse, y respondió San Gregorio Turonense: "El Señor nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos", y regocijóse el Papa San Gregorio de ver su gracia y sabiduría, y lo abrazó, y concedió todo lo que quiso, y diole una cátedra dorada y muy rica, para que usase de ella en su Obispado.
Como viniesen los niños con las gargantas hinchadas a San Eutiquio para que los sanase, tocábalas el santo con su mano, diciendo: "La gula que lo pecó, ahora lo paga", y con esta gracia los sanaba.
Como un Obispo consagrase al Abad Moisés, púsole la estola y superhumeral blanca, y como él fuese etíope, díjole el Obispo: "Ves aquí, Moisés, que eres ya blanco", y él respondió: "¿En el cuerpo o en el alma?" Y de esta manera los santos dicen sus gracias en sus tiempos.

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