Renuncio al rechazo de mis padres, desde el instante de mi concepción, y durante mi vida en el seno materno.

 


Renuncio al rechazo de mis padres, desde el instante de mi concepción, y durante mi vida en el seno materno. 

Renuncio al mal que me causaron por intentar abortarme: con yerbas, sustancias químicas, o con objetos punzo cortantes. Renuncio a todo el rencor que tengo si fui dado en adopción, o abandonado sin haber conocido a mis padres biológicos, o a maldiciones recibidas durante mi gestación. 

Nulifica Jesús ,todo mandato de fracaso, muerte en vida y suicidio que haya en mí por estas causas, la incapacidad para aceptar el Amor de Dios, para aceptarme a mí mismo o a las personas, para estudiar, trabajar, y ser feliz. Renuncio a todo lo que sea contrario a la salud, el respeto y la dignidad que como Templo del Espíritu Santo, necesita todo mi ser y que esté impidiendo relacionarme con Dios, conmigo mismo, con mi entorno en una forma sana, tener una familia unida, y un trabajo digno y bien remunerado.

Comentarios