Señor Jesús, por esta señal de la Santa Cruz, envuélvenos a todos nosotros, a nuestros familiares y bienes, en tu amor, en tu poder y en tu Sangre, para que el enemigo no pueda perjudicarnos .
En el Nombre de Jesucristo, por su sangre
derramada, por sus cinco llagas, por la intercesión de la Virgen María, la
Inmaculada, que aplastó la cabeza de la serpiente: yo renuncio a Satanás, autor
de todo mal, de todo pecado y padre de toda mentira. yo renuncio a todo
espíritu de impaciencia y de rabia; de resentimiento y ofensa; de tensión
nerviosa y agresividad; de juicio temerario y presunción; de ira y de odio; de
chismes, de mentira y calumnia.
yo renuncio a todo espíritu de desanimo y
tristeza; de melancolía y soledad; de fracaso y frustración; de desconfianza
del amor de Dios y del prójimo, de auto rechazo y auto condenación. yo renuncio
a todo y cualquier espíritu de miedo: miedo de Dios y de Satanás; miedo de las
personas, de los animales y de las cosas; miedo del futuro, de las enfermedades y de las
cosas; miedo de la muerte; miedo de las alturas y de la oscuridad; miedo de
accidentes y de asaltos; miedo de perder mi imagen y mi prestigio, miedo de
hablar en público y de dar testimonio de tu Evangelio; miedo de la pérdida de
un familiar y de la condenación eterna.

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