no habéis de volver mal por mal, ni injuria por injuria

 


Tampoco habéis de ser como machos cabríos que se golpean con los cuernos; porque no habéis de volver mal por mal, ni injuria por injuria, sino que habéis de perseverar con paciencia y silencio, esto es, reprimir fuertemente los impulsos de la carne, para que tanto en hablar como en responder, tengáis la debida moderación y os hagáis cierta violencia con gran mansedumbre; porque es propio del varón justo el vencerse a sí mismo, y aun abstenerse de conversaciones lícitas, por evitar el demasiado hablar y el pecado que por lo común resulta de ello; así pues, el que al incomodarse dice todo lo que siente, parece como que en cierto modo se vindica a sí mismo y muestra su liviandad; y obrando así no recibirá por esto la corona, porque no quiso tener paciencia, con la cual habría ganado a su hermano, y hubiera proporcionado para sí mismo mayor recompensa. Porque ¿qué son las alas de la gallina sino la sabiduría y poder Divino?


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