El
Arcángel Gabriel la llamó "llena de gracia" y le dijo: "No temas
porque has hallado gracia delante de Dios". La gracia es la amistad con
Dios. La buena voluntad y preferencia de Nuestro Señor hacia una persona. Y
ninguna otra creatura en toda la historia ha sido tan agradable al Creador y ha
recibido tantas preferencias de Él, como María Santísima. Ella sí que puede
conseguirnos ese regalo tan maravilloso que se llama "Gracia de
Dios", amistad con Nuestro Señor. O sea: que le "caigamos bien"
a Él, que seamos de su agrado y del número de sus preferidos. Es un favor que
debemos pedir muchas veces por medio de Nuestra Señora. (Lo contrario a la
"Gracia de Dios" es el pecado. María fue preservada de todo pecado y
puede interceder ante su Divino Hijo para que Él nos libre de la esclavitud del
pecado, que es la peor de todas las esclavitudes, y que nos perdone todas
nuestras culpas y así vivamos en su Divina amistad aquí en la tierra y para
siempre en el cielo. Pidamos muchas veces a Ella ese gran favor).
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