LAS DOS CLASES DE ORACIÓN Y CÓMO HACERLAS



 Orar es elevar la mente a Dios para adorarlo, darle gracia, suplicarle perdón y pedirle las gracias y favores que necesitamos. 

 La oración puede ser de dos maneras: con palabras, o sólo con la mente. La primera se llama oración vocal. La segunda: oración mental. 

 ORACIÓN VOCAL. Es aquella en la cual le hablamos con palabras a Dios. Así por ejemplo le decimos: "Señor y Dios mío, si es de tu agrado, si es para mi mayor bien, concédeme tal o cual favor... Perdóname tal o cual falta... Gracias por éste u otro beneficio tuyo". 

 Cuando sentimos peligrosas tentaciones y estamos en peligro de caer en pecado conviene decir: "Señor, mira que me están venciendo. Ven pronto a ayudarme... Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme... Mira Señor que en el camino por donde avanzo me han tendido una trampa... No me abandones, Dios de mi salvación... No me dejes caer en tentación... Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, líbranos Señor de todo mal..

 Cuando nos sentimos débiles e incapaces de resultar vencedores en las luchas espirituales podemos decir las palabras del hermoso Salmo 86: "Inclina Señor tu oído; escúchame que soy un pobre desamparado; salva a tu siervo que confía en Ti. En el día del peligro te llamo y tú me escuchas. Grande eres Tú y haces maravillas. Dame una señal propicia. Que la vean los enemigos de mi alma y se alejen, porque Tú, Señor, me ayudas y consuelas". 

 LA ORACIÓN MENTAL. Consiste en elevar la mente a Dios pero sin decirle nada con palabras. Por ejemplo cuando nos ponemos a pensar que por nosotros mismos no somos capaces de defendernos del mal y de obrar el bien, y llenos de amor a Dios elevamos a Él nuestra confianza con la seguridad de que su ayuda no nos faltará jamás. Esta desconfianza en nosotros mismos y este acto de fe en el poder y en la bondad de Dios es una verdadera oración aunque no se hayan dicho palabras. 

 

Se hace también una oración mental cuando le representamos a Dios nuestra pobreza, miseria y debilidad absoluta, y recordando las bondades con las cuales nos ha auxiliado otras veces pensamos que también en lo presente y en lo futuro nos va a ayudar y socorrer. Esta oración mental es extremadamente útil para el alma y siempre provechosa. 

 

 


Comentarios