Dulce Jesús!
¡Que todo buen corazón dispuesto a la alabanza te ame, se deleite en ti, se admire ante ti!
¡Dios de mi corazón!
¡Herencia mía, Cristo Jesús!
Vive, Señor, en mi; enciéndase en mi pecho
la viva llama de tu amor,
acrézcase en incendio;
arda siempre en el altar de mi corazón, queme en mis entrañas,
incendie lo íntimo de mi alma, y que en el día de mi muerte comparezca yo del todo perfecto en tu presencia. Amén .

Comentarios
Publicar un comentario