El “ojo de venado” es un amuleto que usan algunas personas en México y otros lugares como protección ante el llamado “mal de ojo”, sin saber los peligros que acarrea portarlo o ponerlo en los niños.
En una publicación en su cuenta de Twitter el 3 de agosto, el sacerdote explicó que el “ojo de venado” es “un amuleto y las personas que los utilizan son brujos. Utilizarlos para la buena suerte, la ‘buena vibra’ o para buscar protección es una práctica esotérica y por lo tanto maligna, obra de Satanás, contraria al primer mandamiento de la fe católica”.
El primer y más importante de los mandamientos de la ley de Dios es “Amarás a Dios sobre todas las cosas”
El Catecismo de la Iglesia Católica explica en el numeral 2117 que “todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo –aunque sea para procurar la salud– son gravemente contrarias a la virtud de la religión”.
“Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible”, resalta el Catecismo.
En su cuenta de Twitter, el P. Hayen indicó que para destruir los amuletos como el ojo de venado, “no se deben tirar simplemente a la basura”.
La destrucción debe pasar por un conjuro que hace el sacerdote para quitarles el poder maléfico, y después deben destruirse por el fuego o hacerlos pedazos”, precisó.
La superstición
El numeral 2110 del Catecismo de la Iglesia Católica explica que el primer mandamiento de la ley de Dios “prohíbe honrar a dioses distintos del Único Señor que se ha revelado a su pueblo” y rechaza la superstición.

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