Para
desenmascarar esta forma de magia, difundida por los medios propagandísticos en
uso, el estudioso Armando Pavese ha escrito un libro lleno de buen sentido y de
datos precisos: «Cómo defenderse de los magos» (Ed. Pieme, 1994), del cual hago
uso con agrado. Me parece que Pavese ha desenmascarado los trucos de los magos
más o menos como el prestidigitador francés Gérard Maya hizo en un libro suyo en
relación con los Embrolladores de la parapsicología. El que se ocupa de esta
materia, sabe cuán importante es cuidarse de los trucos. En una entrevista con
una televisión alemana se me preguntó por qué los magos son actualmente tan
numerosos; se me ocurrió responder espontáneamente: «Porque creen en la
Biblia». Al pedírseme explicación, contesté: «El número de los imbéciles es
infinito.» Afirma un amigo del traductor de este libro: «si los estúpidos
volaran, nunca más volvería a calentar el sol a la tierra', los magos se
aprovechan de esto».
Juntemos a
algunos de estos personajes, para hacernos una idea: En 1979 Davanzo y
Bartolotto ponen en marcha los congresos de magos y proyectan un sindicato; en
1980 son suflcientes 30,000 liras para conseguir un diploma de mago, o un
diploma de alquimia, astrología, cartomancia, ocultismo, necromancia,
espiritismo. En 1982 es un honorable democristiano, Contu, el que presenta un
proyecto de ley para instituir la rama profesional de los Consultores de
Operadores de lo Oculto. Prevaleció el buen sentido de los Diputados, que jamás
discutieron tal proyecto. Este buen sentido es el requisito fundamental, con
capacidad de desenmascarar todo un ejército de fraudulentos. Me cuentan, por
ejemplo, de un mago que enciende tres velas en posición triangular, quema un
poco de incienso, bendice un vaso de agua con una fórmula misteriosa y la da a
beber. No se necesita mucho para entender que se trata de un verdadero sainete.
Sin embargo es una apuesta de cientos de millones.
Veamos a
uno de los magos más conocidos por sus intervenciones en la televisión, Marco
Belleli, se hace llamar el divino Otelma. En 1987 alquiló la nave Enrico Costa
para el primer crucero mágico, una iniciativa turística con su gancho de magia
y ocultismo: cursos de astrología; lectura de manos, de cartas, tratamientos
hipnóticos, descubrimiento de poderes. Condenado por estafa, por haber chupado
veinte millones a un joven enfermo de depresión, aceptó responder a algunas
preguntas bajo el control de la máquina de la verdad del Dr. Gagliardi. Admitió
que el 92% de los magos son sólo estafadores; que él cobró más de medio millón
por una poción mágica y que su flúido magnético es sólo fruto de sugestión.
Acerquémonos
a Bruno Nassi, llamado el Mago Bassin. Ciertamente es un gran negociante, vende
cursos por correspondencia de magia, cartomancia, con el correspondiente cobro
de diploma. Hacia 1980 publica un catálogo de artículos mágicos, satánicos,
espiritistas, en los que se vende sangre de dragón, incienso negro,
encantamientos de amor, muñecos de cera para hechizos de odio y para hechizos
de muerte, talismanes para gobernar espíritus.
Transcribo
de un panfleto (ciertamente se trata de publicidad pagada): «Ticiana, gran
maestra de ciencias ocultas, astróloga, exorcista, demonóloga, está capacitada
para devolverte la persona amada en brevísimo tiempo, arregla uniones
bisexuales, destruye para siempre hechizos o maleficios sobre personas o
ambientes; elimina rivales o concurrentes. Te dará éxito y riqueza. Inscrita en
el registro profesional italiano y europeo». No especifica cuál es, quizá el
registro del Ratón Miguelito.
Hay
todavía otro que no puedo callar: Giuseppe Moreno. Bajo su retrato está escrito
con caracteres grandes: el mago bendecido por el Papa. Nótese lo ambiguo que
está en juego, para recibir la bedición del Papa basta activar el radio o el
televisor cualquier domingo a medio día. Pero el letrero bajo la fotografía
parece querer decir que el Papa bendice a su persona y su actividad. En este
caso, ¿cuáles? : Cartomántico, medium, rituales, exorcismos, hechizos, amores
imposibles, magia blanca, magia negra. Tiene una fuerza suprema porque ha hecho
un pacto de sangre con su espíritu-guía. ¿Qué más falta?
En Turín,
en 1 993, se abrió el primer salón de astrología, esoterismo, artes
adivinatorias, etc. llamado <<Mágica»: 71 oficinas, de las cuales 26
ocupadas por operadores de artes mágicas (lectura de la mano, consulta
astrológica...) y otras 27 para venta de artículos de magia. ¿Quién está ahí?
Rosanna que se proclama maestra de la Universidad Católica de Milán UniTre.
También aquí se ve lo ambiguo: nadie sabe qué es esa fantástica universidad;
todos en cambio conocen la Universidad Católica de Milán, y pueden pensar que
es la misma cosa. Carima de Valenza (Alessandria) asegura ser ella la
reencarnación de Cleopatra. La organizadora Laura Casu; según ella las
religiones sirven hasta donde el hombre las necesite: Y será por poco tiempo,
porque va a haber el superhombre. Este, por su parte, ya no va a tener
necesidad de maestros porque recibe los mensajes de un ser interior: Gabriel.
Lo notable
está en que los protagonistas de toda esta barahúnda de charlatanería, están
plenamente conscientes: El mago Gennaro Brianzi, presidente europeo de los
magos, no duda en afirmar que el 98% de los magos son impostores. Un ejemplo:
el pago al buen resultado ya asegurado. Se ha probado estadísticamente que, basándose
en las preguntas que se han hecho a las condiciones de pago, obtenido el éxito,
el resultado positivo se ha debido a causas naturales, sin ningún influjo
mágico, en un 50%. De modo que el mago que cobra después del resultado sabe que
perderá la mitad de sus clientes; pero por la otra mitad recibirá el pago y la
gratitud, sin haber hecho absolutamente nada.
Otro
mérito de Pavese es haber desmitizado el número de los magos, más o menos como
hizo Massimo Introvigne a propósito de los satanistas: Estudiando las páginas
amarillas de los directorios telefónicos, resulta que los magos que se
auto-anuncian por ese medio en Italia son alrededor de 1300. Admitiendo que
haya otros tantos más modestos y escondidos, no se pueden lanzar cifras así
nomás sin puntos precisos de referencia.
Hay
todavía un aspecto de la magia-embrollo que es muy fastidioso y Armando Pavese
lo afronta con decisión en su libro, llamándolo el consumismo del milagro
mariano. Desgraciadamente no es una novedad que se pueda hacer una mezcolanza
de lo sagrado y lo profano, de religiosidad y magia, por simple ganancia
económica. Y así resulta que la gente, una vez engañada, no sabe ya a quién
creerle y ya a nadie le cree. A veces se trata de sustos inútiles. Muchas veces
me han consultado acerca de los rosarios de plástico, en los que alguien ve
señales de maleficio. Pero no hay tal: se trata de rosarios económicos,
grabados en imprenta, por lo que en algunas imágenes (en particular en los
extremos del pequeño crucifijo), no se alcanza a ver qué quieren representar.
Pero no hay que tener miedo; no se esconde ningún embrollo.
El
verdadero mal está cuando el mago enredador aprovecha su habilidad comercial y
de sugestión, mezclándolas con elementos sagrados. Es caso ejemplar el del
contador Bandinelli, que hace milagros infalibles en nombre de la Virgen de
Medjugorge. Anuncia la capacidad de obtener curaciones instantáneas para 23
tipos de enfermedades; se advierte que el sistema funciona porque puede darse
el lujo de anunciarse en páginas enteras del TELECOM; tienen 18 líneas
telefónicas y 12 conexiones en el extranjero. Creo que supera a cualquier jefe
de Estado. Su método de cura es simplicísimo: mira la estatua de la Virgen,
abre los brazos, sacude los dedos y la persona sana. Pero se da prisa en decir
que la persona se cura, aunque él tenga las manos en el bolsillo. Lo admirable
es que la gente le cree en masa, pues yo sé que recibe 300 personas a la
semana, más que un exorcista de tiempo completo, con el módico honorario de
50,000 liras, que le dan 15 millones a la semana.
Pavese nos
presenta también a Marella Merani que cada lunes, en una televisión de
Piamonte, presentaba una imagen de Jesús que emanaba un líquido sanador: era
suficiente mirarla por el televisor. Lo mejor, naturalmente, venía después:
vendía agua-luz y, después de exponer una Virgen de las Gracias, vendía una
loción para el pelo. En una transmisión, un espectador telefoneó que ese
líquido de Jesús le hacía gotear por la nariz como en un fuerte resfrío. La
respuesta: «Como Ud. lo ve, hay fluído». Que haga crecer el pelo o produzca
resfriado, no tiene importancia. La Merani confiesa también que todo comenzó
con la escritura automática, por lo que se siente envestida por un carisma
particular: además tiene un espíritu-guía que le dicta las palabras que tienen
que pronunciar y los ritos que debe ejecutar. A la pregunta de si se da cuenta
de usar magia, respondió indignada que no. Pero es una típica magia-embro110,
que se sirve de lo sagrado con finalidad de lucro.
Es
conocida la figura de Ebe Giorgine, llamada Mamma Ebe. Hacia 1970 tenía en S.
Baronto (Pistoia) su monasterio con 38 hermanas y 17 seminaristas, hospedados
en su obra pía: Jesús Misericordioso; nótese el nombre sugestivo, nombre común
en piadosas». La aldea se llenó de hoteles y restaurantes, como cerca de los
santuarios. Sanadora, estigmatizada, taumaturga... Mamma Ebe tenía tres yates,
muchos albergues, pieles, joyas. En pocas palabras se puede decir que había
transformado al Dios trino en dios «quattrino» (=dinero). También dos
sacerdotes estaban implicados con ella. que fue condenada en 1994 a diez años
de cárcel. Pero para muchos de sus perjudicados y devotos sigue siendo
considerada como una santa. Por lo menos esta vez un caso de magia-embrollo fue
resuelto por los tribunales. Quisiéramos que estos casos fueran más numerosos,
en especial cuando un mago se auto-anuncia para hacer magia negra o hechizos de
muerte; es siempre un engaño evidente, aunque la cosa termine en nada.

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