La experiencia de los demonios ante Jesús es clara: «¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, oh Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos?. Ya sé quién eres: eres el Santo de Dios». (Marcos 1,24).
Jesús ya destruyó el reino de las tinieblas, pero quienes no se entregan a vivir su bautismo con fidelidad y se someten a prácticas ocultistas y satánicas, se exponen a ser presa del maligno y quedar oprimidos, obsesionados, atados y hasta en el peor de los casos poseídos; siendo ellos personas bautizadas.
Quiera nuestra Madre Santísima de Guadalupe destruir con su misión evangelizadora las tinieblas de la idolatría, contando con pastores concientes de esta obra liberadora de Cristo, promoviendo la nueva evangelización que es la respuesta a corregir el problema de las sectas, como lo señalan los seis artículos de la Sagrada Congregación para la doctrina de la fe publicados en el periódico oficial L'Osservatore Romano, nn. Del 4 al 9 correspondientes al 24 de enero de 1997 hasta el 28 del mismo mes.
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