la estupidez de consagrarse a satanás y de rezarle, por un placer

 


«Un joven me hablaba de la relación entre satanismo y ocultismo. Le pregunté qué contenía una bolsita negra que le colgaba del cuello. Sacó un frasquito de líquido amarillo y agregó: cuando encuentro una muchacha que me gusta, me pongo un poco de líquido sobre mis manos, canto una oración al demonio y alargo las manos a la muchacha. En cuanto me toca la alcanza mi encantamiento y se vuelve mía».

Dudo mucho que ese encantamiento funcione; ciertamente no, si la muchacha está armada de «coraza»: si vive en gracia, si ora, si está unida a Dios. No quisiera que las muchachas se espantaran y ya no dieran la mano a los muchachos... Lo que me interesa en este episodio es la mentalidad de aquel joven, la estupidez de consagrarse a satanás y de rezarle, por un placer: la necesidad del que vende su alma al diablo por una satisfacción pasajera.

¿Cómo defendernos y defender del satanismo, en particular a los jóvenes que se sienten tan solos, incomprendidos, sin respuesta a sus problemas? Vuelvo a repetir los tres medios citados al principio: nueva evangelización, estar informados, saber escuchar. Miro el ejemplo del Papa que acepta el diálogo directo con el gentío de los jóvenes y que sabe galvanizar a la juventud presentando las respuestas exigentes de Cristo, las invitaciones heróicas del Evangelio, con un calor y un amor que amarran. Sin reticencias ni enjuagues. No somos nosotros los que conquistamos a los jóvenes, sino Cristo. Nos toca presentarlo: «Vayan a todo el mundo; hagan discípulos míos a todos los pueblos; yo estaré siempre con ustedes» (Mt 28, 19-20).

Son palabras de esperanza, de certidumbre. Jamás nos dice la Biblia que tengamos miedo del demonio; es bobada temer a un derrotado, derrotado por Cristo. La Biblia nos dice que tengamos miedo del pecado, miedo de quien puede matar el alma: Es muy fuerte la frase de Juan: «El que ha sido engendrado de Dios no peca y Dios lo guarda de modo que el demonio no lo toca» (IJn 5, 18). Purificados por la sangre de Cristo, renacidos del Espíritu Santo, custodiados por la Virgen Inmaculada, no tenemos por qué tener miedo alguno, sino ser fieles a las palabras del Señor.

Es importante recordar que desgraciadamente el satanismo presenta un gran crecimiento en todo el mundo, en particular en las masas juveniles, sobre las que tiene una amplia influencia particularmente con una cierta música de rock, o entre los


niños, para los cuales se usan medios aparentemente inocentes, como dibujos animados, álbum de juegos, figuritas. Es tiempo de que los sacerdotes, educadores y papás abran los ojos. Aunque se hayan descubierto muchos delitos, en los Estados Unidos el satanismo es considerado como legítimo al igual que cualquier otra religión. Esto es un absurdo, como decir que en la democracia todos los movimientos tienen derecho de subsistir, aun aquellos que promueven la dictadura, o sea la destrucción de la democracia.

Al que quiera profundizar en el conocimiento de la verdadera realidad del satanismo contemporáneo le aconsejamos ver el videocasset La adoración del diablo (Ed. Dahonianas, Roma). Como advierte el editor, hay informaciones e imágenes horripilantes (dicho esto para poner en guardia a quien se proponga proyectarlo); pero la realidad es esa o peor aún, puesto que en el videocasset está apenas esbozada.

A los exorcistas presentes en la reunión internacional de 1994 en Roma, se les dieron informaciones aún más espantosas, de parte de psiquiatras y exorcistas de los Estados Unidos, particularmente sobre las torturas a los niños. Naturalmente se dijo también todo lo que atañe al exorcista para liberar de las influencias maléficas o de la misma posesión.

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