De las prácticas de ocultismo que llevan más entraña de odio

 


De las prácticas de ocultismo que llevan más entraña de odio y maldad, es el trabajo de maleficio por fetiches: esto suele ser mediante la fabricación de muñecos clavados con alfileres, o atados de diferentes formas según el mal que gente aliada al reino de las tinieblas hace para causar en tal o cual persona, enfermedades, o incluso hasta la muerte.

Estos maleficios suelen surtir efecto en la persona a quien se le hace, si la persona está alejada de la práctica de los sacramentos y de una auténtica piedad cristiana, por lo que sí puede ser posible que alguien resulte afectado con enfermedades de postración, ataduras y hasta la muerte. La atención pastoral de estas personas que la ciencia médica nunca puede curar, es eficaz cuando el sacerdote las prepara a tales afectadas, pidiéndoles misa y comunión diaria, por mínimo un mes, visita al Santísimo diario, por una hora, rezando el Santo Rosario en la presencia Eucarística.

Para no caer en el engaño

Son tres los criterios sobre los que invito a reflexionar y a adoptar en la conducta práctica. Me dicen: "Pero si el mensaje es tan bueno, tan consolador" ¿Qué importa que sea bueno, cuando es falso? Es conocido el libro de la muchacha que murió a los 15 años; mensajes muy consoladores a su madre, y en el prólogo del volumen, la declaración de cinco conocidos sacerdotes que aseguran: "Son palabras del cielo ". O también la madre que me telefoneaba a Radio-María: "Mi hijo de 19 años murió. «Lo que me consuela y me dafuerzas para vivir es que me han enseñado a hablar con él; todos los días hablo con él por medio del registrador».

Es exactamente el caso de repetir otra vez las palabras de S. Pablo: "Vendrá el tiempo en que los hombres ya no soportarán la sana doctrina sino que, según sus propios caprichos, se rodearán de una hilera de maestros que les halagarán las orejas y apartarán el oído de la verdad para volverse a las fábulas" (2Tim 4,1-4).

En cambio yo admiro a aquellos papás que, en casos semejantes, saben apoyarse en la fe; saben que su hijo vive ("La vida no desaparece, se transforma", decimos en el primer prefacio de difuntos); saben que lo volverán a ver; rezan por él y se encomiendan a su intercesión; hablan con él, sin esperar respuesta alguna extraordinaria, sabiendo que el Señor puede hacer que él oiga sus palabras.

"A través de la escritura automática, siento el consuelo de acuerdo a mis aspiraciones y me ayuda a orar continuamente". Sin duda la escritura automática, las más de las veces, es resultado de la creatividad del subconsciente. Por eso uno cree estar escribiendo mensajes de un difunto, de hablar con la Virgen o con nuestro Señor. En realidad uno habla consigo mismo. Los psicólogos saben muy bien cómo uno puede crearse nuevas personalidades. La escritura automática es la fortuna del que cree en la reencarnación: "He venido a conocer mis vidas precedentes". Es la fortuna de tantos falsos videntes, que son consultados y aseguran estar dando respuestas del Señor, de la Virgen, del espíritu-guía. iEngañadores y frecuentemente autoengañados!.

El 30 de marzo de 1898 se sometió al Santo Oficio esta pregunta: "Fulano, después de haber excluido toda conversación con el espíritu maligno (esto es, después de haber declarado que no quería hablar con el demonio), tiene la costumbre de evocar a las almas de los difuntos; éste es su modo de proceder: cuando está solo, sin preliminares, dirige una plegaria al Jefe de la Milicia Celeste para obtener de él el poder de comunicarse con el espíritu de una persona determinada. Espera un poco, luego, mientras prepara su mano para escribir, nota que ésta siente un impulso que le da certidumbre de

la presencia del espíritu. El le expone lo que quiere saber y su mano escribe las respuestas. Todas las respuestas son completamente conformes con la doctrina católica y la doctrina de la Iglesia, en lo que se refiere a la vidafutura ". Comunmente se entretienen sobre el estado en que se encuentra el alma de un determinado difunto, en la necesidad de recibir sufragios, etc. ¿Es lícito este modo de obrar? La respuesta: No. Lo expuesto es pernicioso.


Tengo tambien que advertir que la participación a sesiones espiritistas puede causar males psíquicos, además de ser causa de perturbaciones maléficas y aún de la posesión diabólica. Muchas veces he tenido casos de padres que han venido acompañando a sus hijos, aun bastante jóvenes, que después de una o más sesiones espiritistas "tenidas por juego", ya no podían estudiar, descansar, comer, o tenían pesadillas y cosas semejantes. Podía tratarse de perturbaciones psíquicas, pero quizá también de males maléficos, cuya evidencia aparecía en el exorcismo.

Una señora me decía que a través del registrador, se había puesto en contacto con un espíritu no bien identificado, que ella ha considerado sin más como bueno, porque le decía cosas buenas y le enseñaba a orar. Después de algunos años, cuando esta señora está decididamente atada a ese espíritu, ha comenzado a decir cosas malas y luego a blasfemar. La interesada ha comprendido que debía cortar y lo hizo, aunque con pena. Sin embargo ya había absorbido influencias maléficas que continúan. Es perturbada continuamente por voces que no la dejan trabajar, que no le permiten dormir. Es uno de los casos que estoy estudiando con la ayuda de un psiquiatra y de un psicólogo. Hay casos en que se necesita tiempo para identificar la causa de un mal; más tiempo para la curación, que no siempre se logra ni con atención médica ni con las oraciones de los exorcistas.

Es bueno que se sepa la ganancia que se obtiene tomando ciertos caminos. Cuando oigo que me dicen: "He recibido mensajes tan buenos... Me han confirmado en la fe... Me han sacado de la desesperación... ", recuerdo la parábola del rico Epulón, la frase tremenda que la cierrra, cuando el Epulón (de veras vuelto preocupado por sus seres queridos), pide a Abraham que mande a Lázaro para que avise a sus hermanos. Sin duda vivían como él mismo había vivido e iban por el camino que los llevaría al mismo fin. Contesta Abraham: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen". El Epulón: "No, no los escuchan; pero si algún muerto se les presenta... " Y Abraham: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni siquiera si un muerto resucitara" (LC 16,27-31). El que no obedece a la Palabra de Dios y a las enseñanzas de la Iglesia, no espere encontrar la verdad en el espiritismo, en cualquier forma que lo haga.

Si el espiritismo se ha difundido tanto, pienso que esto depende sobre todo de una total desinformación sobre lo que es y los riesgos que conlleva. Además de revelar un vacío de fe, como siempre sucede, se trata de llenarlo con alguna forma de superstición. Los remedios a esta plaga son los mismos ya sugeridos a propósito del ocultismo en general. Y no es tiempo desperdiciado repetirlos.

Urge la instrucción religiosa, la nueva evangelización, el conocimiento de las leyes de Dios. Si el hombre sigue sus caprichos, inevitablemente cae en error que con frecuencia paga duramente en esta vida. Si por el contrario se observan las leyes del Señor, queda uno protegido de los males o, cuando menos, de las desgracias que nos acarreamos con nuestras manos.

Urge además una información específica. Sobre todo de parte de los sacerdotes, de los educadores, de los papás. Muchos caen en errores, aun ejecutando sesiones espiritistas, por no haber sido puestos en guardia por quienes sabían lo que éstos estaban haciendo, sin darse cuenta de que era algo contra la ley de Dios y que conlleva peligros. Es necesario estar instruidos para poder instruir.

La disponibilidad de escuchar a la gente, a dialogar, a escuchar sus problemas y lo que están haciendo para resolverlos. La caridad es la reina de las virtudes cristianas; y la caridad de la verdad, esto es, enseñar la verdad, es quizá la forma más importante y más urgente de caridad cristiana.



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