Amuletos son diabolicos

 



Esta es una forma de magia en que se cree que un objeto particular tiene el poder de atraer el bien y alejar el mal. Estos son particularmente malos cuando nos son dados por un adivinador, espiritista, «curandero» o alguna persona envuelta en lo oculto. Cuando el objeto es usado en la persona o llevado en la bolsa o colocado en el hogar, significa que la presencia milagrosa siempre está con nosotros.

Algunos ejemplos son: llevar ajo en la bolsa para tener siempre dinero, poner matas de albacar en la puerta de los negocios para tener buenas ventas, mantener unas tijeras abiertas para buena suerte, mantener hierbas especiales en un frasco, usar una media luna al cuello o un collar de ajo, poner alfalfa y flores frente a una estatua, tener ídolos orientales o indúes en la casa, poner una herradura detrás de la puerta para espantar los malos espíritus, etc. Mucha de la joyería usada al cuello hoy día representa práctica de brujería y comunmente la gente la usa de forma inocente.

Debemos tener cuidado de no usar medallas religiosas y estatuas de una manera supersticiosa. Ninguna medalla, estatua o artículo religioso tiene ningún poder o suerte conectado con ella. Una medalla, estatua o vela es solamente una señal de nuestra plegaria al santo que interceda ante Dios por nosotros. Toda adoración es dada a Dios y a El solamente.

Todos los objetos descritos anteriormente o cualquier objeto usado de una manera supersticiosa, debe ser destruido botado. Si usamos joyería que corresponde a algún signo del zodíaco o algo que representa brujería inocentemente podemos dar entrada al reino de lo oculto. La gente usa medallas religiosas porque busca la intercesión de la  Virgen María o de los santos y desea la protección y la bendición de Dios. Usar algo que representa lo oculto, aún de una manera inocente, es simbólico de nuestra dependencia del poder de las tinieblas. No deberíamos vacilar en deshacernos de este tipo de joyería, porque deseamos pertenecer al Reino de Dios o no lo deseamos.

Renuncien a satanás, renuncien al uso de amuletos y pidan perdón a Dios. Si Usted. fabricó deliberadamente tal objeto para alejar el mal o atraer la buena suerte, sería bueno mencionarlo cuando se confiese.

Ponga su fe, no en el reino de las tinieblas, sino en Jesucristo que sana, salva, protege y nos ama

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