¡Que los bendiga!



 ¡NO ME DIGAS ¡Bendiciones!, mejor dime ¡DIOS TE BENDIGA! No quites a Dios de la bendición porque Él es la fuente. Si me dices simplemente ¡Bendiciones! La conviertes en un asunto arbitrario de buena suerte, de amuleto, algo que viene de nadie, sin origen. Si me dices ¡Dios te bendiga! te colocas como mi intercesor ante Dios y a Dios como origen, como mi proveedor de bendición. Si me dices ¡Bendiciones! Te excluyes a tí y a Dios. Estás a la moda, pero si me dices ¡Dios te bendiga! Serás un buen cristiano, de los de siempre, de los de Cristo.

😀

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