Oh Jesús, en quien desean mirar los
ángeles: tenga siempre mi corazón hambre de ti,
y el
interior de mi alma rebose con la dulzura de tu sabor; tenga siempre sed de ti,
fuente de vida, manantial de sabiduría y de ciencia, río de luz eterna,
torrente de delicias, abundancia de la casa de Dios; que te desee, te busque,
te halle;
que a ti
vaya y a ti llegue; en ti piense, de ti hable, y todas mis acciones encamine a
honra y gloria de tu nombre, con humildad y discreción,
con amor y
deleite, con facilidad y afecto, con perseverancia hasta el fin; para que Tú
sólo seas siempre mi esperanza, toda mi confianza,
mi riqueza,
mi deleite, mi contento, mi gozo, mi descanso y mi tranquilidad, mi paz, mi
suavidad, mi perfume, mi dulzura, mi comida, mi alimento, mi refugio, mi
auxilio,
mi
sabiduría, mi herencia, mi posesión, mi tesoro, en el cual esté siempre fija y
firme e inconmoviblemente arraigada mi alma y mi corazón. Amén.
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario