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La
meditación que lleva a vaciar la mente, deja nuestra casa espiritual limpia de
todo pensamiento, y lo hace un lugar propicio para que entre el demonio o tenga
actividad demoniaca. Recordemos que el vaciarnos de pensamientos, implica que
no los llenamos con Dios, porque para estos métodos Dios no importa, lo importante
eres tu y la sensación de paz que tienes, por lo tanto, sino estas lleno de
Dios ni de su gracia, puedes ser propenso a las posesiones demoniacas.
Exorcistas han narrado casos de las mismas. Recordemos este texto del
Evangelio:
43Cuando el espíritu inmundo sale del
hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. 44Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla
desocupada, barrida y adornada. 45Entonces va, y toma consigo otros
siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de
aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta
mala generación. Mateo 12, 43-45
En
este texto se nos describe como actúa un espíritu inmundo cuando sale del
hombre, busca lugares de reposo, pero al no encontrarlos vuelve a su casa, es
significativo diga de donde salió, es decir vuelve al hombre, vuelve a
poseerle, esto se debe a que encuentran la casa desocupada, o sea vacía. Este
es el peligro que trae el vaciamiento, abrimos puertas al demonio y él, que
esta como león rugiente, nos acaba devorando.
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La
meditación cristiana se centra en Dios, la oriental en uno mismo:
Esto es algo
en el cual nos insiste mucho el documento de los obispos españoles:
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