Señor Jesús, con amor ponemos en
tus manos nuestros seminarios, los
formadores y profesores, y muy
especialmente a todos los seminaristas del mundo, que se están preparando para ser «pastores
misioneros». Haz que sean pastores que
vayan donde Tú les envíes, que la
Iglesia y el mundo sean los espacios abiertos de su misión. Que te sirvan con obediencia y pobreza, desoigan las voces de los poderes del
mundo, y, llenos de caridad, te sirvan
en los pobres y necesitados. Que su vida
célibe no sea mediocre o inmadura, sino
que todo lo entreguen a Ti y todo lo
arriesguen, con esperanza y alegría.
Señor, que siempre cuenten contigo,
como Tú cuentas con cada uno de ellos, con cada sacerdote.
Gracias Señor por los seminaristas y los sacerdotes.
Guárdalos en tu amor y en tu fidelidad.
Amén.
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