Que el Señor, médico de los cuerpos y las almas, nos dé fortaleza y paciencia para afrontar los trabajos y dificultades y ayudar con generosidad a los hermanos que viven en la angustia.
Que el Señor, nuestro descanso en la fatiga, apoyo en
la debilidad y consuelo en el llanto, proteja al pueblo para que, superada la
prueba del sufrimiento, encuentre alivio en su misericordia.
Para que el
Señor conceda salud de alma y cuerpo a cuantos sufren el contagio de la
enfermedad, a fin de que, salvados ambos, sientan la plenitud de los auxilios
del cielo.
Que Dios,
omnipotente y bondadoso, mire compasivo nuestra aflicción, alivie las fatigas y
confirme la fe de sus hijos enfermos y de quienes los cuidan, para que, así,
confíen sin vacilar en su paternal providencia. Oremos.
. Por los que han fallecido víctimas de esta enfermedad contagiosa, para que Dios, consuelo de los afligidos y vida de los muertos, los acoja con misericordia y proteja con bondad a sus familias y países. . Para que Dios nos dé sabiduría y, pues sabe que no podemos subsistir por nuestra fragilidad asediada por el pecado y los peligros, nos ayude a superar los sufrimientos del cuerpo y del espíritu. amen

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