1. Engaño a los mundanos
A las personas malas y mundanas el Anticristo las engañará a modo de pescador. Ya que como dice el Santo: " así como los peces son tomados con el alimento que el pescador conoce que necesitan, según es la naturaleza del pescado, de esta manera serán tomados los hombres en el tiempo del Anticristo, el cual, cuando comience a reinar vendrá súbitamente un gran espanto que todo el mundo lo sentirá." También dice que el Inicuo enviará a sus mensajeros disfrazados de "personas santas y honestas" que repartirán dinero no solo a los necesitados, sino también a los ricos, que se pondrán del lado del Anticristo persiguiendo vanaglorias, grandes honras, carnalidades, dignidades y señoríos.
2. Engaño a los simples
Continúa San Vicente: "Bien; después de que el maldito Anticristo haya engañado infinita gente, y no queden sino los simples que tendrán el corazón en el cielo, contra estos tendrá la manera de engañador, trayendo todo tipo de sutilezas entre sus manos."Entonces tanto el Anticristo como sus nefastos seguidores irán a los simples y dirán: ¿Que queréis? ¿Milagros? Podemos "hacerlos como los de Jesucristo". Y así atraerá a esta gente con sus falsos milagros y aparentes maravillas, todo por obra del demonio. Incluso, el Santo afirma que el Anticristo hará todo esto en nombre de Dios o de Cristo, pero jamás en nombre de Jesús.
3. Engaño a los letrados
Luego, engañará a los letrados, es decir, a los clérigos, sacerdotes y toda clase de personas formadas presentándose como "el encantador". San Vicente dice que así como las culebras quedan encantadas, así también sucederá con los maestros, sabios y doctores que oirán al Anticristo y a sus ministros y no pudiendo refutarles quedarán en silencio, pues el diablo sujetará sus lenguas y las demás gentes al ver que nada responden dirán: "quien calla otorga" y pensarán que lo dicho por el Engañador y sus discípulos es verdad. Esto Dios lo permitirá debido a la gran soberbia de muchos que se hacen llamar letrados.
4. Engaño a los Santos
"Veamos ahora (continúa San Vicente) ¿Quién quedará? Solo las personas perfectas y celestiales, y contra estos será la batalla que tendrá a manera de tirano y falso señor...les dará grandes tormentos, que, dicen los doctores, no fueron nada los tormentos de los apóstoles y los mártires, en comparación de los que dará el Anticristo." Dice el Santo que los tormentos del maldito Anticristo serán tan crueles que no hay hombre en la tierra que los pueda pensar y de ellos hará durar un año. Pero con la gracia y fortaleza de Dios, estas personas de vida de santidad resistirán.
San Vicente también alertó: “ese día será mejor ser una oveja de Jesucristo que un Papa, un rey o un emperador”.
En sus sermones, el santo describió cinco actitudes de las ovejas para distinguirlas: “sencilla inocencia, gran misericordia, paciencia firme, obediencia verdadera y penitencia valiosa”.
Una oveja, decía el santo, no ataca con sus cuernos como un toro, “y tampoco muerde con sus dientes como un lobo, ni golpea con sus patas como un caballo… si quieres ser una oveja de Cristo, no debes golpear a nadie con los cuernos del conocimiento o del poder, ya que los abogados golpean con los cuernos del poder, juristas, defensores u hombres que tienen gran conocimiento. Los mercaderes engañando a otros. Los señores y los matones con los cuernos del poder, amenazando e injuriando, y extorsionando, con calumnias y amenazas y cosas similares. Escuchen lo que dice el Señor de la boca de David: ‘Y yo romperé los cuernos de los pecadores, pero los cuernos de los justos serán exaltados’. (Salmo 74, 11)”.
El santo alentaba a no buscar venganza y tener paciencia, y a ser obedientes verdaderamente ordenando los pensamientos, las palabras y las acciones de acuerdo a la voluntad de Dios.
Sobre la penitencia, San Vicente decía que “es necesaria, para someter los pecados y proponerse no recaer, confesarse y hacer una satisfacción. Y de esta manera la penitencia hace al hombre una oveja de Cristo”.
En una carta que escribió al Papa Benedicto XIII en 1412, San Vicente se refiere al fin del mundo y afirma que Dios ofrece signos “para que la gente sea advertida ante la tribulación por medio de estos signos. A través de la oración y las buenas obras, pueda obtener del tribunal de la misericordia que se revierta la sentencia contra ellos por Dios el juez en las cortes celestiales, o al menos que la penitencia y la enmienda de la vida, los prepare ante la inminente aflicción”.
San Vicente explica que “en el tiempo del anticristo, el Sol de justicia (Dios) será oscurecido por la interposición de los bienes temporales y las riquezas a los que el anticristo venera en el mundo. Así el brillo de la fe en Jesucristo y el resplandor de las vidas buenas ya no brillarán entre los cristianos”.
“Porque deberán perder sus dominios, los gobernantes temporales, reyes y príncipes se pondrán al lado del anticristo. Del mismo modo, los prelados que temen perder su dignidad, y los religiosos y los sacerdotes que quieren ganar honores y riquezas, se olvidarán de la fe de Cristo y se adherirán al anticristo. Él será un hombre verdadero, pero tan orgulloso que no solo deseará el dominio universal en todo el mundo, sino que también exigirá ser llamado dios e insistirá en recibir la adoración divina”, explicó San Vicente en su misiva.
“Habrá ciertamente signos del Sol de justicia, pero se oscurecerán en los corazones de los cristianos, ya que de esos corazones no surgirá la luz de la fe, toda prédica sobre una vida mejor cesará, debido a la interposición de las nubes de los bienes temporales”
Cuando el Evangelio de Mateo afirma que “las estrellas caerán de los cielos”, San Vicente indica que se refiere a los doctores y maestros de teología que “caerán del cielo, es decir de las alturas de la fe (Daniel 11,36). Cristo permite esto por las vidas escandalosas y malvadas y loass muchos pecados” de algunos.

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