Bajo tu amparo nos acogemos



(Sub tuum praesídium confugimus: autor anónimo. Los cristianos la han rezado, por lo menos, desde el 250 d.C.; es la primera oración que se conozca, en la que se invoca a la Virgen como Theotokos, es decir, como Madre de Dios).

Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas

que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos siempre de todos los peligros, Virgen. 

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